Gastos escolares asfixian economía de familias

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El inicio de las actividades académicas ha desencadenado una fuerte presión sobre el Presupuesto General de los hogares. Padres de familia reportan que el costo inicial de la lista de útiles y los paquetes de textos pedagógicos supera con facilidad los 300 dólares por cada estudiante, situación que impacta severamente la economía familiar en planteles particulares y fiscomisionales.

Testimonios recopilados evidencian la angustia de los representantes legales frente a las cotizaciones comerciales. Valeria C., madre de una adolescente de 13 años, señaló que únicamente el conjunto de libros de una reconocida marca alcanza la cifra de trescientos dólares, sin contabilizar aún la papelería general ni la verificación del estado de los uniformes del periodo lectivo anterior.

Por su parte, Tatiana, otra madre de familia de un establecimiento privado, confirmó que solo en materiales didácticos y textos editoriales como Santillana el gasto mínimo ronda los 300 dólares. Tatiana detalló que opta por forrar los libros y cuadernos personalmente para ahorrar costos de maquila y que realiza sus pagos mediante transferencias electrónicas para administrar mejor sus ingresos.

En cuanto a la indumentaria, los cambios de diseño en los uniformes institucionales generan gastos adicionales no planificados. Aunque los planteles educativos no siempre obligan el recambio inmediato, los padres se ven abocados a comprar las nuevas camisetas de diario y cultura física para evitar que sus hijos queden rezagados respecto a sus compañeros, sumando valores por bordados de nombres y calzado.

Ante esta realidad social, existe el Acuerdo Nro. MINEDUC-MINEDUC-2025-00030-A. En dicho documento rector se reafirma que la educación es un derecho constitucional y un área prioritaria que debe responder al interés público, impidiendo que el acceso a las aulas quede subordinado a intereses corporativos o comerciales.

El acuerdo normativo especifica explícitamente que los representantes legales cuentan con plena libertad para adquirir textos, útiles y uniformes en los establecimientos de su preferencia. Bajo ningún concepto las instituciones educativas pueden direccionar la compra hacia proveedores determinados ni exigir la adquisición obligatoria de productos o servicios dentro de los recintos escolares.

Respecto a los cambios de indumentaria, la Disposición General Quinta del acuerdo ministerial establece que las modificaciones de uniforme deben realizarse de manera progresiva. La normativa blinda a los estudiantes ya matriculados, eximiéndolos de la obligación de adquirir las nuevas prendas y permitiéndoles continuar con el modelo anterior hasta que la familia decida cambiarlo voluntariamente.

Por último, el Ministerio de Educación precisó que las listas de útiles deben acatar las regulaciones de plásticos de un solo uso y que las denuncias por cobros no autorizados o direccionamiento de marcas serán procesadas severamente. Además, se fijó como techo que el costo total de útiles, textos y uniformes no podrá exceder el valor de un décimo cuarto sueldo. (I)

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