Ambateñidad y los intelectuales

Columnistas, Opinión

A partir del seminario de teoría de la cultura se ha planteado por el suscrito desde hace dos décadas, el cambio de momento cultural que se explica a detalle en un libro que está siendo trabajado y aún no termina de ver la luz. Este cambio cultural en el que se encuentra la humanidad tiene relación con el motor de producción que determinará la sensibilidad hegemónica del futuro.

El cambio mundial en las relaciones de trabajo, de la industria de obreros a robótica, el sistema financiero mundial de bajo interés, el comercio mundial teniendo como factor determinante la innovación y la creatividad, la formación directa y particular por la educación tecnológica en serie lo que esta provocando una crisis a la universidad tradicional como estamento de alternativa al futuro de la juventud, el fin definitivo del eje político rudimentario izquierda versus derecha.

Pues bien, ante un nuevo paradigma mundial cultural, en lo local, implica un debate nuevo, los históricos nombres que dan sentido a la identidad, la representatividad pública en el parlamento nacional, se desgasta y se vuelve lugar común, pero el papel de los nuevos intelectuales no es así, pues aquí es donde tiene que debatirse la cultura, la identidad, el presente, futuro y camino a seguir de la ambateñidad.

¿Qué perfil tiene estos nuevos intelectuales de la ambateñidad? Surgen de varias vertientes, en primer lugar el camino vericueto de la ortodoxia, hablamos de quienes son herederos de poetas y escritores del siglo pasado que pugnaban entre debates sociales, buscando la estructura gramatical vertical, por otro lado, el activismo de manera personal o colectivo buscaron banderas de reivindicación cultural en la diversidad que fueron digeridas y superadas en las dos primeras de este siglo, en menor cantidad las influencias formadas fuera de la ciudad y la industria cultural.

Los intelectuales desde La Ilustración, la descripción por Jacques Le Goff o la clasificación de Antonio Gramsci, cumplen un papel de síntesis respecto del momento histórico como de provocación desde la espiritualidad de un pueblo. Ambato y Tungurahua elegirán este año nuevos administradores, burocracia que debe abrir espacio a los intelectuales. 

La diferencia cultural entre comunidades estará en la clarividencia de su identidad, la descripción objetiva de sus características, la gestión transparente y vertical de sus instituciones y el debate agudo y profundo de su debate artístico y cultural. (O)

fapava17@gmail.com

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