Nuestros hijos deben continuar con la empresa familiar?

Columnistas, Opinión

Nos ha costado mucho esfuerzo abrir paso para crear una empresa, sea esta pequeña, mediana o grande, hemos acudido a préstamos en instituciones financieras, utilizado la herencia de nuestros padres o abuelos para fortalecer los emprendimientos, días pagados, días no, a veces con deudas, abrir mercado para lograr un reconocimiento, ha sido un camino arduo y constante en el cual la capacitación, el trabajo en equipo, el uso adecuado de  la tecnología ha permitido cumplir nuestro cometido.

Pero llega el momento que menos esperábamos, la hora de separarnos de la empresa, jubilarnos y por supuesto nuestro sueño es que se expanda la entidad, que nuestros hijos la manejen y las lleven por nuevos rumbos. Pero se presentan a veces algunos problemas, hijos que migran a otros países en busca de nuevos rumbos en su vida, hijos que no les gusta la empresa, que tienen otra profesión o pero aún empiezan a presentarse aquellos yernos o nueras, salvadores, que estiman que deben vender la empresa para repartirse entre los herederos y disfrutar la vida, sin darse cuenta que después de unos pocos años, si es que no aprenden a trabajar, les tocará duro llevar un pan a casa.

Considerando que en la ciudad de Ambato existen cerca de 24.000 empresas familiares, es necesario  establecer un protocolo que permita mantener y lograr su expansión, para lo cual se debe establecer quien puede trabajar en  la empresa por su capacidad y profesionalismo y fijar los sueldos para sus familiares, recordando que una cosa son los valores que tendrán acceso por las acciones que heredan o por ser hijos del dueño y otra muy diferente los sueldos por gerenciar o trabajar en la empresa en diversas áreas.

La aparición de los cónyuges (yernos o nueras) deben ser tratados con sutileza en vista de que no han sido parte de la formación de la empresa, pero que luego derivan en un componente básico de la estructura de las nuevas familias que forman nuestros hijos y no se diga con la llegada de los nietos.

En algunos casos, la idea salomónica de contratar un gerente aparte de nuestros hijos se presenta como una solución adecuada siempre y cuando cumpla los objetivos de la empresa en su mantenimiento y ampliación. (O)

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