El riesgo país: ¿Cómo afecta mi bolsillo como ciudadano?

Columnistas, Opinión

Durante las últimas semanas, es probable que hayas escuchado en las noticias que el «riesgo país ha bajado». De hecho, el pasado 15 de junio, este indicador alcanzó uno de sus niveles más bajos (378 puntos). Pero, más allá de los números, ¿por qué debería importarnos esto en nuestro día a día?

El riesgo país es, en palabras sencillas, el termómetro que mide la salud financiera de una nación ante el mundo. Para entenderlo mejor, podemos compararlo con nuestro historial en el buró de crédito. Cuando vas al banco a pedir un préstamo, el banco revisa tu historial para saber qué tan riesgoso es prestarte dinero. A nivel internacional, los inversionistas hacen exactamente lo mismo con los países.

La única diferencia es cómo se lee el puntaje: en tu historial personal, un puntaje alto es excelente; en el riesgo país, mientras más bajo sea el número, mejor. Un número bajo significa que el país es confiable y puede acceder a créditos más baratos.

Aunque este indicador (conocido técnicamente como EMBI y calculado por el banco JP Morgan) suene a algo que solo le importa al Gobierno, la realidad es que tiene un impacto directo en nuestra vida diaria. Veamos qué pasa en nuestro bolsillo en cada escenario:

  1. ¿Qué pasa si el riesgo país sube?

Cuando el riesgo se dispara, nadie quiere prestarle dinero a Ecuador, o si lo hacen, cobran tasas de interés altísimas. Al no tener dinero barato de afuera, el Estado debe buscar cómo financiarse internamente, lo que provoca una reacción en cadena:

  • Más impuestos: El Gobierno podría crear nuevos impuestos o subir los actuales para cubrir sus huecos financieros.
  • Créditos más caros: Si necesitas un préstamo para un negocio o una casa, el banco te cobrará una tasa de interés más alta.
  • Menos obras y servicios: Se recorta el presupuesto estatal, lo que significa menos dinero para medicinas, seguridad, mantenimiento de carreteras y obras públicas que benefician a la sociedad.
  • Pero ¿qué ocurre si el riego país baja?

Aquí ocurre todo lo contrario. Un riesgo bajo significa que el país genera confianza y consigue dinero fresco a nivel internacional con intereses amigables:

  • Créditos más accesibles: Al haber más dinero circulando en la economía, las tasas de interés de los bancos locales tienden a bajar, facilitando que saques ese préstamo que necesitas.
  • Más inversión pública: El Gobierno tiene liquidez para construir escuelas, mejorar hospitales y contratar servicios.
  • Más empleo: Esta inyección de dinero mueve la economía, fomenta el consumo y ayuda a que las empresas locales contraten a más personas.

En conclusión, el riesgo país no es un simple número en las noticias. Para una economía como la ecuatoriana, que constantemente necesita financiamiento para mantener sus cuentas en orden, es un indicador vital. Medir nuestra salud financiera como nación nos ayuda a entender si se acercan tiempos de vacas gordas o de apretarnos el cinturón en nuestros propios hogares. (O)

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