Problemática social que preocupa

En Ambato y Tungurahua, cada caso de desaparición representa una lucha diaria entre la esperanza y la incertidumbre. Mientras las instituciones activan sus protocolos, las familias continúan con búsquedas paralelas, afiches, marchas y pedidos de celeridad en las investigaciones.
La desaparición de personas continúa siendo una de las principales preocupaciones y las cifras nacionales evidencian la magnitud del problema.
En 2025, Ecuador registró 7.291 denuncias por desaparición de personas. De ese total, 5.907 personas fueron localizadas con vida y 404 encontradas fallecidas; cientos de casos continuaban en investigación.
Solo en enero del 2026 se reportaron 572 nuevas desapariciones, de las cuales 349 personas fueron halladas con vida y 20 sin vida.
Proceso en desapariciones
Cuando se reporta una desaparición, la Dirección de delitos contra la vida (Dinased) activa los protocolos de búsqueda junto con la Fiscalía, realizando entrevistas, revisión de cámaras de seguridad, rastreo de dispositivos electrónicos y operativos en distintos sectores.
Ya no es necesario esperar 24 horas para presentar la denuncia, ya que las primeras horas son determinantes para la localización de la persona. Mientras tanto, los familiares suelen apoyar la búsqueda mediante campañas en redes sociales, difusión de fotografías y marchas para exigir respuestas y agilizar las investigaciones.
Uno de los casos más conocidos es el de Yanera Constante, que por más de 15 años se mantiene en “pie de lucha” para buscar a su hija Giovanna Pérez Constante, cuya desaparición se generó cuando tenía 19 años en medio de un día normal y sin dejar rastros.
“Esta es una lucha diaria y es sobrevivir con un dolor en el alma”, dijo la madre.
Ahora las alertas por desapariciones se generan a nivel nacional.
De igual forma, Verónica Maliza, perdió a su esposo Mario Quinatoa de 37 años que está desaparecido desde el cinco de junio del 2026 y hasta el momento no hay rastros.
“Organizamos una macha para exigir respuestas de las autoridades fiscales y provinciales, pero esto es un dolor que no lo deseo a nadie”, dijo.
En similar situación están los familiares de Viviana Yanza que desapareció el 17 de septiembre del 2009 cuando tenía 19 años de edad. Han trascurrido 17 años sin respuestas.
Sus familiares hasta el momento no pierden la esperanza de encontrarla o por lo menos tener noticias de su paradero o información legal.
Recordemos que la Fiscalía General del Estado dirige la investigación penal en casos de desaparición bajo la figura de desaparición involuntaria, tipificada en el Código Orgánico Integral Penal (COIP).
En situaciones donde se presume un delito asociado (secuestro, homicidio, trata de personas), la investigación se amplía con prioridad máxima.
Familiares de personas desaparecidas en Tungurahua han señalado algunos obstáculos recurrentes: Demoras en el acceso a información, falta de resultados inmediatos en los primeros días, limitaciones en recursos tecnológicos o logísticos o saturación de casos a nivel nacional.
Sin embargo, las autoridades insisten en que la mayoría de procesos se mantienen activos y en constante seguimiento. (I)
