Evaluación al Magisterio

En Ecuador, la evaluación a los docentes es un proceso marcado por tensiones, dudas y preguntas que, transitan entre búsqueda de la calidad educativa y la defensa de la estabilidad laboral del docente. El Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEVAL), creado en el 2012 con la finalidad de promover la calidad de la educación mediante la evaluación integral (interna y externa) del Sistema Nacional de Educación, abarcando estudiantes, docentes y directivos para generar mejoras basadas en evidencias. En más de una década, no ha propiciado mejoras sustanciales para el sistema educativo. Eso sí, ha publicado resultados de las pruebas SER y de Rendimiento académico de los estudiantes, en donde se evidencian las falencias del desempeño estudiantil y que, por sesgo mediático, incluye también a los docentes.
¿Qué ha mejorado como resultado y/o producto de su implementación? No hay calidad educativa y son los indicadores que ellos publican, los que demuestran las deficiencias del sistema educativo. Apelan a que el proceso evaluativo ha mejorado y evolucionado; pero siempre está inmerso en controversias sobre el enfoque, diseño y finalidad de la evaluación.
Sin que haya existido una capacitación permanente para el mejoramiento profesional, se va a evaluar los procesos educativos que utilizan los docentes de carrera y de quienes ingresaron al magisterio, sin serlo. Antes de culminar el año lectivo en la sierra, se prevé aplicar la evaluación interna o cualitativa y la externa. Llama la atención que se solicite a los docentes que graben una clase demostrativa para evaluar la gestión del aprendizaje. Entendemos que las autoridades ya habrán gestionado el permiso correspondiente a los padres para que sus hijos sean grabados en esa clase para cumplir con la norma sobre los derechos estudiantiles. La evaluación se complementa con saberes disciplinares, liderazgo profesional y habilidades socioemocionales.
Son cuatro dimensiones, con 289 ítems, que obligan a autocapacitarse a los docentes, paradójicamente, para cumplir con el “sistema de mejora continua”. Lo que avala el reclamo docente de que esta evaluación tiene un enfoque punitivo y no formativo; a lo que suman los aspectos de logística tecnológica y la débil relación que existe entre la evaluación y la LOEI.
Los funcionarios del Ministerio de educación y del INEVAL, ya han dado explicaciones sobre la estructura, metodología y fases del proceso; pero sin desvirtuar las dudas latentes sobre los resultados de la evaluación docente que incluiría la desvinculación o pérdida del puesto de trabajo. Y para curarse en salud, el Ineval comunica que ha implementado en su plataforma virtual simuladores y cursos en línea para que los docentes practiquen y se familiaricen con los ítems. Y el Ministerio del ramo sugiere que revisen el “Catálogo de Perfiles Profesionales” y los “Estándares de Calidad Educativa” en donde están los documentos con los parámetros para las preguntas.
Los docentes esperan que los ítems sean coherentes con el nivel educativo, la especialidad o la función que realizan, para que no haya las sorpresas de otras evaluaciones; donde se tomaron aspectos que no correspondían; y, que esto no sea un desacierto más que desmotive a tomar la carrera docente como trabajo. (O)
