El fenomeno económico de Tungurahua

Columnistas, Opinión

‎La provincia de Tungurahua, una de las más pequeñas y con un menor número de habitantes del país, es un lunar en el mapa de los resultados en la última consulta popular, dando el triunfo al si, a las preguntas planteadas por el gobierno nacional, hecho que invita a pensar que quienes votamos afirmativamente, necesitamos y queremos un mejor país, de progreso y desarrollo, nuestra gente en general es muy trabajadora, emprendedora y negociante, lamentablemente no podemos separarnos del resto del país, muy al contrario lo sucedido en otras provincias donde arrasó el no, quedando en evidencia lo que vivimos en la actualidad, un país inseguro, tomado por las mafias y sin poder salir de este pantano, que cada día nos hunde más. Provincia de Tungurahua que no necesariamente, se la puede considerar lacista o noboista, sino que tiene una identidad de sacrificio, lucha y trabajo, con una situación geográfica estratégica apropiada para comercializar productos, industrial, turística etc., que rechaza la podredumbre ideología de izquierda que ha sumido en la miseria a países que años atrás fueron potencias, con cantones que en los últimos años ha tenido un gran auge económico, como Ambato, Patate, Baños, Cevallos, Pillaro y Pelileo, que son los lugares  a los que más se pueden identificar su avance económico. 

Todo lo indicado en relación a la capacidad adquisitiva del tungurahuense, se puede ver reflejada, en una serie de buenos hábitos, como el vestirse, comer, vivir bien y viajar, estoy último, lo corroboro al ver la gran cantidad de ciudadanos ambateños, hinchas del Macará, que en los último tiempos han viajado a Machala y a la Argentina, a disfrutar de eventos deportivos y a vivir momentos inolvidables, que es la razón para lo que hemos venido a esta tierra y no esperando que el Estado nos regale todo, no con esto quiero decir que en el resto de provincias, todo es malo, el problema radica en que en estos sitios, muy pocos tienen la visión de salir adelante y triunfar, pero la gran mayoría piensan que siempre hay que vivir pobres. PARA MÍ EL SER TUNGURAHUENSE Y AMBATEÑO ES UN ORGULLO. (O)

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