Educación financiera

Gestionar las prácticas sociales en el mundo implica saber de varios aspectos y uno de ellos es el manejo económico. Cuando los hogares enfrentan inconvenientes para cubrir las necesidades y obligaciones, los problemas asoman y bien decían los mayores con su experiencia: “cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana”. Y el problema radica en el mal manejo del dinero que ingresa en el hogar. ¿Por qué no alcanza el dinero a fin de mes? ¿En dónde está el gasto excesivo? ¿Es una solución el endeudamiento?
La educación financiera es el proceso de adquirir conocimientos y habilidades para tomar decisiones financieras informadas y responsables. Esto incluye la comprensión de los conceptos financieros básicos, como el ahorro, el presupuesto, la inversión y el crédito, así como la capacidad de aplicar dichos conceptos en situaciones de la vida real, de manera reflexiva y crítica.
Considero que enseñar educación financiera es esencial, porque los estudiantes aprenden a administrar su dinero; analizar la oferta y realizar compras inteligentes. Este aprendizaje sienta las bases de evitar problemas financieros en su vida adulta. Educar en finanzas ayuda a los estudiantes a desarrollar habilidades del pensamiento crítico, a resolver problemas con planificación económica del hogar; además de adquirir conocimientos para desarrollar emprendimientos.
La educación financiera, como eje transversal, incorporada en nuestro sistema educativo, en el año lectivo 2024-2025, con la actualización de la Ley Orgánica de Educación Intercultural (LOEI) y su reglamento, emitido en febrero de 2023, proponen desarrollar competencias prácticas en el ámbito económico para que la toma de decisiones se realice dentro de los lineamientos de cultura financiera que implican responsabilidad, estabilidad socioemocional y desarrollo sostenible.
“El dinero que no dura, es porque lo malgastan” Cierto es que las malas decisiones conllevan al despilfarro: gastos suntuarios innecesarios, gastar más que lo que se gana, no ahorrar, no aprender de los errores. La Asamblea Nacional, también está empeñada en crear la Ley Orgánica de Educación Financiera que, de forma obligatoria y progresiva, se imparta en todos los niveles y sistemas de enseñanza y se alcance el objetivo de la Ley: formar ciudadanos con capacidad para tomar decisiones económicas responsables, fomentar el ahorro, promover la inversión y prevenir el sobreendeudamiento, contribuyendo así al bienestar financiero individual y a la estabilidad del sistema económico nacional.
De aprobarse, las exigencias son altas para el sector educativo, y deben considerar el asesoramiento o capacitación del sistema financiero del país, tanto público como privado, porque son quienes manejan programas de educación financiera no formal, dirigidos a poblaciones vulnerables, zonas rurales, emprendedores, migrantes y otros actores de la economía popular y solidaria. Estas acciones deberán realizarse sin fines comerciales y con un enfoque educativo.
El aprendizaje enseña conceptos claves como el hábito del ahorro y el gasto inteligente. A diferenciar entre deuda buena y mala; a pensar, desde temprana edad sobre las compras sin motivo; el engaño de promociones financieras, estafas. Empoderar a los estudiantes en conocimientos útiles es prepararlos para la vida real, ese es el objetivo educativo financiero. (O)
