Música y salud mental

Columnistas, Opinión

La música tiene un impacto importante en la salud mental, influye directamente en cómo nos sentimos. 

A diferencia de otras formas de manejar las emociones que requieren tiempo y reflexión, la música puede cambiar el ánimo inmediatamente. Basta con escuchar una canción para notar cómo el cuerpo y la mente reaccionan, ya sea generando energía, calma, nostalgia, rabia, deseo u otras emociones.

Cuando una persona escucha música que le gusta o con la que se identifica, suele experimentar un cambio rápido en su estado. Por ejemplo, una canción alegre puede levantar el ánimo en momentos de tristeza o cansancio. Del mismo modo, una melodía tranquila puede ayudar a relajarse cuando hay estrés o ansiedad. Esto ocurre porque la música conecta con nuestras emociones de forma directa, porque se conecta con varias áreas del cerebro que provocan respuestas físicas inmediatas.

La música permite expresar lo que a veces no se puede decir con palabras. Muchas personas encuentran en ciertas canciones una forma de sentirse comprendidas, especialmente en momentos difíciles. Escuchar letras que reflejan lo que uno está viviendo, da sensación de compañía y alivio, lo cual es muy valioso para la salud mental.

También es una herramienta útil para el día a día. Por ejemplo, algunas personas usan música para concentrarse al estudiar, para motivarse al hacer ejercicio o para relajarse antes de dormir. Hay melodías para estimular un buen desarrollo fetal, para acompañar el parto, funerales, enamoramientos, actos militares, deportivos, educativos y otros acontecimientos. De esta manera, la música se convierte en una aliada para organizar emociones y manejar el bienestar individual y social.

La música activa el cerebro y con él el cuerpo, cambia la frecuencia cardíaca y respiratoria. Las melodías agradables activan el circuito de gratificación dopaminérgica, lo que da alegría. De la misma forma, hay ritmos y letras que estimulan impulsos sexuales y bélicos, que estimulan la producción de oxitocina y adrenalina. Esto es especialmente importante en adolescentes, quienes muchas veces encuentran en la música una forma de identidad y conexión con otros.

La música estimula recuerdos, experiencias y estados de ánimo. Por eso, es importante elegir conscientemente qué escuchar, buscando aquello que realmente ayude a un mejor desenvolvimiento personal y social. Usarla de manera intencional es una estrategia práctica para cuidar la salud en la vida. (O)

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