Estudiantes protegen patrimonio natural

Un total de 214 estudiantes pertenecientes a los distritos de Baños, Patate-Pelileo y Guano-Penipe participan en una iniciativa educativa enfocada en el conocimiento y protección de la biodiversidad regional. Esta actividad es el resultado de un convenio estratégico entre el Geoparque Volcán Tungurahua y el Ministerio de Educación, contando además con el respaldo técnico del Ministerio del Ambiente para fortalecer el aprendizaje en territorio.
El proyecto busca que los jóvenes valoren el patrimonio natural de sus comunidades, transformando el entorno geológico en un aula viva. A través de este acercamiento directo, los alumnos comprenden la importancia de preservar los ecosistemas que rodean al coloso, fomentando una conciencia ambiental que garantice la sostenibilidad de los recursos naturales y la riqueza biológica de la Zona 3.
El Geoparque Volcán Tungurahua se ha consolidado como un laboratorio natural donde convergen la cultura y la naturaleza. Desde su reactivación en 1999, la zona ha pasado de ser un escenario de amenaza volcánica a una oportunidad de desarrollo científico y educativo, demostrando la capacidad de resiliencia de las poblaciones locales que conviven con la actividad del volcán.
Este proceso de transformación ha sido posible gracias a la perseverancia y el esfuerzo coordinado entre los gobiernos locales, las comunidades indígenas y el Estado ecuatoriano. La colaboración interinstitucional ha permitido que el territorio no solo sea reconocido por su peligrosidad geológica, sino por su inmenso potencial para la investigación y el turismo responsable, beneficiando directamente a los habitantes del sector.
La designación oficial como Geoparque Mundial por la UNESCO representa un hito significativo que valida el valor geológico único de este territorio. Este reconocimiento internacional destaca la relevancia de la biodiversidad presente y promueve estrategias de conservación que integran el conocimiento ancestral con los criterios técnicos modernos de protección ambiental.
En la actualidad, la educación de las nuevas generaciones se perfila como la herramienta principal para mantener este legado. Al involucrar a los estudiantes en el reconocimiento de su entorno, se asegura que el título otorgado por la UNESCO trascienda lo administrativo y se convierta en una identidad compartida de respeto y cuidado hacia la tierra que habitan. (I)
