Memorias de “Ramón E”

Columnistas, Opinión

Aquel célebre, buen hombre, cariñoso hijo, amoroso esposo, padre y abuelo que por un lapso de 74 años, 9 meses y 14 días llevó el nombre de RAMON, único nombre con el que le bautizaron sus Padres  MANUEL VACA PEREZ y SALOME PORRAS MANZANO, digo único porque lo común en nuestro medio es de ponerles a los niños dos nombres y dos apellidos, en este caso es una excepción; claro que si,  es que fue un hombre excepcional en todas sus actividades y procedimientos, correcto en sus actuaciones, justo en sus decisiones, honrado y delicado, firme y concreto, valores de los que nadie podrá contradecirme, peor contradecirle porque estaba  convencido de lo que hizo todas las cosas y bien, pues nunca que yo sepa, algún error lo cometió con intención.

Nació  un día  Viernes  tres de Junio de 1903 a las 15H.00 en la población de Huachi Chico que para ese entonces quedaba lejos de la ciudad de Ambato, Capital de la Provincia de Tungurahua, hoy en día Huachi Chico es la Parroquia Urbana y es parte de la ciudad de Ambato.

PARTIDA DE NACIMIENTO DE RAMON VACA PORRAS

En Ambato a doce de Noviembre de mil novecientos tres. El infrascrito Jefe Político  y de Registro Civil accidental de este Cantón,  cumpliendo con lo dispuesto en el artículo catorce de la Ley, procedió a hacer la inscripción definitiva del  nacimiento de Ramon Vaca, con vista de la partida provisional  remitida por el Teniente Político y Jefe de Registro Civil de la parroquia de Huachi, que dice así:

En Huachi, a cuatro de Junio de mil novecientos tres, a las ocho de la mañana. Ante mi Rosalino Pazmiño, Teniente Político y el Jefe del Registro Civil de esta parroquia, provincia de Tungurahua, compareció Manuel Vaca, de  cincuenta y tres años de edad, casado, ecuatoriano, agricultor y domiciliado en Huachi,  declarando, con el objeto de que se inscribe en el Registro Civil: que en dicho punto, ayer, a las tres de la tarde, nació un niño que es hijo legítimo  del declarante  y de Salomé Porras, de treinta y ocho años de edad, casada, ecuatoriana, doméstica y domiciliada en el lugar ante dicho, a quien se le ha puesto el nombre de Ramón.- Leída esta acta, la firmó conmigo el declarante y el infrascrito Secretario que certifica.- Rosalino Pazmiño.—Manuel Vaca.- El Secretario Teodoro Cáceres”.

La copia del original del acta procedente, queda archivada en el legajo número dos, de la parroquia de  Huachi, en el folio quince y  bajo el número cuarenta.

Con el cual se terminó el acta firmando el Señor Jefe Político y de Registro Civil de este Cantón, por ante el suscrito Secretario  que certifica.

El Jefe Político y de R. Civil accidental

El Secretario 

f.) Alfonso R. Troya                  f.) Virgilio Aguilar

Papá Manuel fue el encargado de gestionar tanto la inscripción provisional en la Parroquia, como la inscripción definitiva en la cabecera Cantonal, pues de este modo se procedía anteriormente y en ese tiempo MANUEL VACA tenía cincuenta y tres años de edad, estaba casado con una Señorita mujer Dña. SALOME PORRAS de treinta y ocho años de edad, sus Padres, del uno y del otro TAMBIEN se querían mucho, quiero decir:  se respetaban y enaltecían y cultivaban a mas de la tierra, los valores morales, religiosos y sociales, el Teniente Político ante quien comparecieron a dicha inscripción  el Sr. Dr. ROSALINO PAZMIÑO  quien al mismo tiempo fungía de autoridad como Jefe de Registro Civil fue el encargado de inscribir este documento, obligándose a archivarse y así lo hizo en el legajo número dos de la Parroquia  Huachi, en el folio quince y bajo el número cuarenta, a decir de estos números, son los mismo que sin pensar dos veces los profería el heredero de aquel agricultor. Nótese que la autoridad de tiempo aquel tenía dos responsabilidades,  lo que hoy no ocurre que el funcionario no se alcanzaba ni a una de ellas ( pues para una de ellas hoy en día, disponemos por lo menos de dos decenas de empleados).

Me siento tranquilo al no haberlos conocido a mis abuelitos MANUEL y SALOME;  tiempo en el que ellos existieron yo ni siquiera me encontraba en proyecto o camino;  me cuentan que las tierras y terrenos tenían muy buena fertilidad y los productos cultivados eran sumamente sanos; los abuelitos los trataban sin fertilizantes químicos que a lo mejor ni se conocían  en esos tiempos, simplemente con abonos orgánicos y abonos verdes y que por todo aquello las hortalizas, tubérculos, cereales, etc. realmente eran nutritivos, además porque se cumplía el adagio: “  de la mata a la olla…” y … de allí… al estómago… y todos felices y SANOS. (O)

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