Ambato escribe a los turistas

Columnistas, Opinión

Pido permiso a usted, querido lector regular de este espacio de opinión y es que en esta ocasión deberemos dirigirnos a quienes visitan la ciudad de Ambato y la provincia de Tungurahua con motivo de la edición setenta y cinco de la Fiesta de la Fruta y de las Flores, denominada bodas de diamante.

Se indica en nuestros manuales técnicos de turismo, que la categoría de turista es quien se moviliza de su lugar de residencia a otro lugar con fines de visita temporal y económicamente realiza el gasto, sin embargo, en un momento de la historia en donde los significados entran en mutación, todos los visitantes en Ambato este feriado nacional es bienvenidos a la “ciudad de las flores y frutas”.

Queremos ser buenos anfitriones, impulsar nuestro actitud amable y cordial, una comunicación gestual y verbal que brinde confianza al visitante, con información veraz y clara, con una movilidad peatonal, vehicular con prácticas de cortesía, que nuestra ciudad evidencia una gestión pública de limpieza, señalética y seguridad, que nuestros atractivos no tengan ruido ni distracción para ser disfrutados por nuestros visitantes.

Ambato es el resultado de la urbanización post terremoto de 1949, casi la segunda mitad del siglo XX marca el tiempo en donde se generó la ciudad que conocemos actualmente, tiempo que coincidió con la post guerra y la fase de progreso occidental.

Sus barrios y parques generan ambiente de roce humano, el casco central ha sido el gran sacrificado en favor de las zonas rurales y la expansión urbana según los hitos de estas tres últimas décadas, la oferta de hospedaje, alimentación y atractivos son variadas e incluso focalizadas, muchas de ellas desde la iniciativa particular.

La entidad responsable del programa de fiestas ofrece variadas actividades en espacio público direccionadas sobre todo a la disciplina artística de la música y danza entre otras, la ciudad tiene conexión web de muy fácil acceso, la gastronomía ambateña esta en uno de sus puntos mas altos, desde los corredores populares liderados por los mercados municipales, pasando por los emprendimientos privados de muy sutil sazón hasta los puntos de comida gourmet muy apetecible, pasando por las huecas parroquiales.

Ambato lucha por encontrarse en su diversidad, generar una ciudadanía activa frente a una gobernanza que debe ir mejorando en el tiempo, es una ciudad intermedia con impulso internacional.

Propios y extraños decimos Viva Ambato, un canto a la vida. (O)

fapava17@gmail.com

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