Ambato y París 1889

La pregunta parte de la mente de los migrantes ¿las ciudades se parecen, las ciudades dialogan?, esos espacios configurados por la cincelada silenciosa de las personas que ahora nos terminan, las ciudades no fueron sino el gran espacio determinante a partir de la Revolución Industrial que provocó la mayor cantidad productiva de la humanidad desde su existencia sobre el planeta.
Habían pasado mas de medio siglo desde los hechos que disolvieron la nación colombiana o gran colombiana como quedó para la historia, el distrito del sur fue superando agudos problemas para ir dando forma a la nueva república, El Ecuador. Fue en Ambato precisamente aquel 17 de mayo de 1830 en donde se asentó que se buscaría una constitución liberal, se apoyaría al General de División Juan José Flores, desaparecido el mariscal Sucre, sin olvidar los favores que realizó Bolívar por la independencia “elevando Colombia al mas alto grado de gloria”.
Ambato en 1889 era ya capital provincial, cada vez mas protagónica en el área comercial, paso obligado entre Quito y Guayaquil su carretera, la actual calle Rocafuerte se veía cada vez mas transitada de animales de carga, viajeros y acentos distintos, ciudad andina por excelencia, poco se leía la obra aunque ya era conocida la implacable pluma de Juan Montalvo a quien la ciudad ya no lo volvió a recibir desde su último exilio y cuyos vecinos ambateños no lo volvieron a ver con su paso lento, cabeza altiva, mirada al horizonte y gestos firmes cuando anduvo por su ciudad natal.
Por su parte París había dejado el caos que sumió a la ciudad en las jornadas de 1848, lo sus calles empedradas y mal trechas en pobreza, desolación y caos higiénico quedaron atrás, la Segunda República se había consolidado y la ciudad era vanguardia de La Modernidad, la arquitectura era la envidia del mundo, sus grandes bulevares a parte de ser un motor económico eran el epicentro efervescente de la intelectualidad y el pensamiento libre algo que duraría por cien años mas.
Aquel 17 de enero de 1889 en la casa número 26 de la rue Cardinet la cual fue incorporada a la capital gala durante el crecimiento de la ciudad, se encontraba Juan Montalvo vestido de frac, de irreverencia serena, acechado por la neumonía, contaba con 56 años de edad, una cirugía que se complicó agudizo el cuadro, flores en la mesa. Las ciudades dialogan a través de los hombres. (O)
fapava17@gmail.com
