Necesario reformar para dinamizar el crecimiento económico

El debate sobre el crecimiento económico en Ecuador ha retomado fuerza en un contexto marcado por restricciones fiscales, baja inversión y una persistente desconfianza del sector productivo. Frente a este escenario, las reformas orientadas a dinamizar la economía no pueden limitarse a ajustes coyunturales (Corto plazo), sino que deben asumirse como un proceso estructural que articule inversión, reglas claras y un estado moderno. En este sentido, tres ejes resultan determinantes: la promoción de la inversión privada, la mejora del clima de negocios y el impulso a alianzas público-privadas junto con la modernización de las empresas públicas.
La promoción de la inversión privada, tanto nacional como extranjera, es un componente clave para reactivar el crecimiento. Sin inversión no hay expansión productiva sostenible, ni generación de empleo de calidad. Sin embargo, atraer capital no depende únicamente de incentivos tributarios temporales; requiere estabilidad jurídica, previsibilidad normativa y confianza en las instituciones. El inversionista, más que exoneraciones, busca reglas claras, seguridad contractual y un entorno donde el riesgo sea razonable y medible. En este sentido, la política pública debe orientarse a construir credibilidad de largo plazo, entendiendo que la inversión es un compromiso mutuo entre el Estado y el sector productivo.
Así tambien, la mejora del clima de negocios y la reducción de trabas regulatorias se convierten en una necesidad impostergable. La excesiva burocracia, los permisos redundantes y la discrecionalidad administrativa elevan los costos de operar y desincentivan la formalidad. Simplificar procesos, digitalizar trámites y eliminar regulaciones innecesarias no implica debilitar el control estatal, sino hacerlo más eficiente. Un Estado ágil y moderno no es aquel que interviene más, sino el que regula mejor. La competitividad de un país se mide, en gran parte, por la facilidad con la que un emprendedor puede iniciar, sostener y hacer crecer su negocio.
Por otro lado, el impulso a las alianzas público-privadas (APP) y la modernización de las empresas públicas representan una oportunidad estratégica para cerrar brechas de infraestructura y mejorar la calidad de los servicios. Las APP permiten movilizar recursos privados, transferir conocimientos técnicos y compartir riesgos, siempre que existan marcos contractuales transparentes y mecanismos de control efectivos. Al mismo tiempo, las empresas públicas requieren procesos de modernización que prioricen eficiencia, sostenibilidad financiera y rendición de cuentas. Mantener estructuras obsoletas y deficitarias no solo afecta las finanzas públicas, sino que limita el potencial de crecimiento del país.
No obstante, estas reformas no están exentas de desafíos. La resistencia política, la desconfianza social y el temor a la privatización mal entendida suelen frenar iniciativas necesarias. Por ello, el diálogo social y la comunicación transparente son esenciales. Explicar que la inversión privada y las APP no sustituyen al Estado, sino que lo complementan, es fundamental para generar legitimidad. Asimismo, es indispensable que los beneficios del crecimiento se traduzcan en mejoras concretas para la ciudadanía, evitando que las reformas se perciban como ajustes impuestos y desconectados de la realidad social.
Dinamizar el crecimiento económico exige decisiones firmes y coherentes. Promover la inversión, mejorar el clima de negocios y modernizar la gestión pública no son opciones aisladas, sino partes de una misma estrategia de desarrollo. Ecuador se encuentra ante la oportunidad de transformar sus limitaciones en un punto de inflexión, siempre que las reformas se ejecuten con visión de largo plazo, responsabilidad social y un compromiso real con la eficiencia y la transparencia del Estado. (O)
