40 años de democracia / Fabricio Dávila

Columnistas, Opinión

La democracia es la forma de gobierno más deseable. El Ecuador conoció de lejos este régimen en 1830. Algunos libros cuentan 45 presidentes constitucionales, aunque el conteo no es unánime. En estos años, varias dictaduras irrumpieron con violencia. El general, Guillermo Rodríguez, en 1972, no permitió concluir el quinto mandato de Velasco Ibarra y en 1976 fue relevado del puesto por cuatro uniformados, el Concejo Supremo de Gobierno o Junta Militar.  

El retorno a la democracia se produjo siete años más tarde, en 1979. Jaime Roldós, después de ganar la segunda vuelta, recibió la banda presidencial, pero al perder la vida en el aire, los dos años restantes de gobierno le correspondieron a Osvaldo Hurtado. Entre 1984 y 1997 ocuparon el palacio de gobierno cuatro presidentes impuesto por el voto ciudadano: Febres Codero, Rodrigo Borja, Sixto Durán y Adbalá Bucaram. El último, fue destituido por el Congreso. 

En 1997 inició una década oscura. Rosalía Arteaga, sucesora natural de Bucaram, y Fabián Alarcón, presidente del Congreso, disputaron la presidencia fuera de las urnas. La balanza se inclinó a favor de Alarcón. En 1998 el pueblo creyó en las promesas de Jamil Mahuad, su mandato duró “dos largos años”. 

Al inicio del nuevo milenio, el orden constitucional fue quebrantado por una “Junta de Salvación Nacional” o triunvirato integrado por Lucio Gutiérrez, Carlos Vargas y Carlos Solórzano. La ilusión salvadora fue efímera; horas más tarde asumió el poder un Consejo de Estado en el que Gutiérrez quedó fuera, reemplazado por un militar de mayor rango, Carlos Mendoza; sí permanecieron Vargas y Solórzano, pero duraron algunos minutos, finalmente Gustavo Noboa, vicepresidente de Mahuad, tomó juramento.

El 2002, Gutiérrez volvió, esta vez como ganador de elecciones. En el 2005, sin “morir en el intento”, huyó del país y Alfredo Palacio asumió el encargo. El 2007, Rafael Correa, no juró en nombre de la Constitución, pero sí logró acaparar progresivamente todos los poderes del Estado; y con la intención de extender su “revolución ciudadana” cuatro años más, el 2017, le heredó la presidencia a Lenin Moreno. El 10 de agosto celebraremos 40 años del retorno a la democracia, ¿real o ficticia? Juzguen ustedes.  (O)

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