Tsáchilas exponen su cultura en el museo abierto

Interculturalidad

Los visitantes se deleitan con las danzas autóctonas de los tsáchilas. (Foto El Heraldo)

 

El Museo Etnográfico Tsáchila proyecta las tradiciones, costumbres, baile autóctono, gastronomía, artesanía, medicina ancestral, recuperación de los cuentos y leyendas. Se ubica en Santo Domingo de los Tsáchilas en la comunidad Chiguilpe en el sector conocido como Huapilú.

Este Centro Cultural Histórico es administrado por los tsáchilas que lucen su indumentaria característica y conservan sus raíces. El museo cuenta con varias construcciones con materiales de la zona que escenifican la cotidianidad de la vida de este pueblo.

Al llegar los turistas son recibidos por las mujeres que son las guías comunitarias que explican la cultura ancestral. Los visitantes se internan en medio de la vegetación natural para encontrarse con la choza y el fogón que contiene orificios en la tierra, cuya utilidad es para curar resfríos o afecciones pulmonares. Los lugareños suelen calentar el agua y las piedras en el fogón para luego colocarlas en los agujeros. El paciente pone los pies adentro y es cubierto por una manta para que elimine las toxinas.

En otro de los espacios se encuentran los achiotes que sirven para pintarse la cabellera los varones; mientras que, las mujeres yacen en el telar tejiendo las prendas de vestir (las más coloridas son para las mujeres y la bicolor para los hombres).

Conforme avanza el recorrido, se llega al espacio abierto donde los guerreros practican con las lanzas la puntería. Los turistas pueden de manera divertida ser partícipes de esta actividad.

En una de las chozas está el chamán para la práctica de las limpias que ayudan al equilibrio material y espiritual Al final el sabio recomienda emplear el uso frecuente de las plantas y mejorar la nutrición.

Las artesanías son confeccionadas con base de semillas en tonos rojo y negro preferentemente, porque se considera que la fuerza de la naturaleza protege y brinda energías positivas a quienes las portan. La variedad de pulseras, collares y adornos típicos se exhiben al final del recorrido.

El chamán Augusto Calazacón lleva cincuenta años brindando sus conocimientos a favor de la salud de las personas que llegan en busca de alivio a sus dolencias. Con emoción comenta que ha escrito varios libros en coautoría con intelectuales de varias universidades para difundir sus conocimientos. Invitó a las familias a visitar el museo abierto y compartir con los lugareños su cultura. (I)

 

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