El temido y tormentoso Herpes Zosteroster / Kléver Silva Zaldumbide

Columnistas, Opinión

Conocido popularmente como “culebrilla o fuetazo”. Es una enfermedad imprevisible, frecuente, lancinante y muy dolorosa, causada por el mismo virus herpes que causa la varicela. La condición en general es que tiene que haber dado varicela primero, el virus queda latente en las neuronas sensitivas de los ganglios espinales y ganglios de los nervios craneales durante la vida del huésped. La localización de la lesión es a un solo lado del cuerpo, más frecuentemente intercostal, en el ciático, auricular u oftálmico, en forma de “cinturón”, general mente en donde hubo más lesiones de varicela; sin embargo, la transmisibilidad del Herpes Zoster (zoster de la palabra zona) es menos agresiva y puede afectar a cualquier grupo de edad, en especial mayores de los 30 años.

Su síntoma inicial es sólo dolor, el cual puede confundirnos con otra enfermedad, pero cuando aparece el exantema vesico-ampolloso es de fácil diagnóstico, pero de difícil manejo, ya que el dolor es extremadamente intenso inclusive cuando la piel es ligeramente tocada. Hasta hoy el herpes zoster ha sido causa de diversas polémicas a la hora de aplicar un tratamiento eficaz y adecuado. No existe ningún tratamiento medicamentoso que evite el brote y su diseminación. Actualmente se utilizan antivirales, analgésicos anti-inflamatorios, parches anestésicos, corticoides, polvos sulfaminados, radioterapia, analgesia general, vitaminoterapia, antidepresivos, anticonvulsivantes, narcóticos, sedantes, vacunas, varias técnicas quirúrgicas, etc.
Las lesiones elementales son vesículas (ampollas) las cuales se agrupan con trayecto lineal, luego se erosionan causando costras de color miel y finalmente manchas rojizas que posteriormente se pigmentan y son café obscuras. La evolución de esta etapa puede durar unas dos semanas y ser auto limitada, pero el dolor severo puede continuar durante varios meses, es por ello que cuanto antes se logre controlar el dolor, mejor es el pronóstico.

La segunda forma de expresión de esta enfermedad es el dolor intolerable que toma el carácter de maligno por alterar profundamente la calidad de vida de la persona. El retraso en el inicio del tratamiento del dolor puede traducirse en una temida complicación que es la neuralgia post-herpética. La persona que llega a padecer ésta, en general no entiende qué le pasa. Siente dolor intolerable y sensaciones intensamente desagradables en la zona de la piel afectada, pero allí sólo ha quedado una mancha. La familia tampoco entiende y cree, a veces, que la persona enferma está exagerando.

La Acupuntura, sin complicaciones ni reacciones secundarias, basa su acción en el alivio del dolor, efecto anti-inflamatorio, incremento de las defensas y en la regulación de las funciones internas de los órganos. A diferencia de la terapia convencional, tiene la generosa ventaja de acortar la evolución de esta temible enfermedad evitando así que se desencadene la severa y desenfrenada agresividad de las lesiones en la piel y que provoca tanto dolor y molestias a quien lo padece. De allí la importancia crucial de acudir oportunamente al tratamiento ante cualquier dolor sospechoso.

El herpes zoster por tener la característica de ser cíclico y tan severo en muchas ocasiones es tan grave que requiere un tratamiento potencializado, usando sinérgicamente las dos terapias (medicamentosa y acupuntural), lo que redunda en beneficio del paciente disminuyendo la posibilidad de complicaciones, recurrencias y consecuentemente acortando el período de convalecencia. (O)

Medicina Integrativa Oriental

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