San José, esposo de María / P. Hugo Cisneros

Columnistas, Opinión

La persona de José es muy poco conocida, pues de él tenemos pocos datos en los evangelios de Jesús. Hoy es su fiesta y por el “papel” que cumple en la vida de Jesús, comparto algunos pensamientos tomados del Libro “Vida de los santos”, editado en Barcelona en el año de 1911.
De la tribu de Judá y de la familia real de David nació el padre de Jesús en Judea, probablemente en la ciudad de la Galilea inferior, llamada Nazareth. Pertenecía, pues, José a una casa noble que habia venido a la pobreza. San Mateo y San Lucas, los dos evangelistas que escribieron su genealogía, prueban su descendencia de la real estirpe de David, demostrando este origen que el hijo de José era el Salvador del mundo, en quien se cumplían todas las circunstancias predichas para que se le reconociese como el Mesías verdadero.
Carpintero de profesión, era un dechado de virtud, un varón justo como dice lacónicamente el Evangelio, y, aunque pobre y humilde, el más prudente, el más religioso, el más perfecto de su tiempo. Por su suprema santidad fue escogido por Dios de entre todos los hombres para confiarle su mayor secreto y hacerle agente del más inefable misterio.

Por haber guardado virginidad y ser de la misma casa de María, los sacerdotes escogieron por esposo de la Virgen a un varón que por su castidad y virtud fuese digno de ella. Los padres más graves de la Iglesia, afirman esta virginidad del esposo de María como verdad indubitable, pues de otro modo la Virgen, consagrada a Dios en el templo desde la cuna, no hubiese consentido su matrimonio con José.

Después de acompañar a la Virgen, según San Buenaventura, en su viaje para visitar a su prima Santa Isabel pasó a Belén para cumplir el decreto de César Augusto, que mandaba empadronarse en la ciudad de su origen a todos los súbditos de su imperio. Habíase de cumplir la circunstancia señalada por los profetas de que en el Mesías prometido nacería en la ciudad de Belen en que tuvo su asiento la casa de David de que era oriundo José.
A la media noche de aquel día de angustias, la Santísima Virgen dió a luz en el establo de Belén. Muchedumbre de pastores acudió a adorar al Redentor del mundo y los reyes del Oriente vinieron a ofrecerle ricos dones.

A los cuarenta días del parto de María, condujo José al Hijo y a la esposa al templo de Jerusalen y a su regreso a la ciudad de David, un ángel le anunció el intento de Herodes de quitar la vida al Niño Dios y le ordenó que con él y con María se ocultase en Egipto.
Cumplió José las instrucciones que recibió del cielo y partió a Egipto en donde permaneció hasta que, muerto Herodes, el ángel del Señor le mandó que volviese a Palestina. Retirada la Sagrada Familia a Nazareth vivieron obscura y modestamente consagrados José y María al cuidado de Jesús a quien sustentaban con el trabajo de sus manos.

Todos los años hacia José un viaje a Jerusalen en compañía de su esposa para celebrar la fiesta de la Pascua. En uno de estos viajes llevaron consigo a Jesús que ya contaba doce años y habiéndole echado de menos, afligidos y desconsolados le buscaron y le hallaron en el templo discutiendo con los doctores.

Algunos años más vivió José, desconocido y humilde, en compañía de la Santísima Virgen y de su Hijo que siempre le obedeció y amó como a padre; pero no es posible precisar la época de la muerte del Santo Patriarta, anterior probablemente a aquella en que Jesús empezó a predicar. (O)

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