Medellin: Memoria y Profecía (I)  / P. Hugo Cisneros

Columnistas, Opinión

 

Medellin: Memoria y Profecía (I) 

 

Hace 50 años, es lo q ue va moa aq celebrar el 25 de este mes, se celebró la Conferencia Eclesial de América latina . Algo que despertó no solo el interés de aquellos que pertenecíamos que ver con la Iglesia Católica de nuestro Continente, sino que fue el inicio de un nuevo tiempo para nuestra Iglesia Católica.

El 25 de este mes está organizada por la Coferencia Episcopal del Ecuador, la Universidad Católica del Ecuador y por nuestra Dócesis que se realizará en la aula Magna de la Pucesa de Ambato a partir de las 9 hh30

Comparto algúnos pensamientos sopbre el tema que lo tomo de la Revista Iglesia en Movimiento nº12.

 

Al final de la década de 1950, el mes de octubre de 1958, tras la muerte del papa Pío XII, fue electo Juan XXIII (Angelo Giuseppe Roncalli). Este pontificado, de tan sólo cinco años, tuvo como escenario la hostilidad propia de la llamada «guerra fría». No obstante, su legado significó un punto de inflexión en la forma de entender la Iglesia, su ser y misión. En este corto tiempo se logró la publicación de las encíclicas Mater et Magistra (1961) y Pacem in Terris (1963).

Tal vez lo más significativo de gobierno eclesial de Juan XXIII fue la convocatoria e inicio del concilio ecuménico Vaticano II (1962 y 1965).

Por esos mismo años, en Latinoamérica, la renovación de la estructura eclesial era evidente con el nacimiento del CELAM, como fruto de la

Conferencia de Río de Janeiro (1955).

Mons. Manuel Larrain, obispo de Talca (Chile), fue electo presidente en 1964, acompañado de Mons. Helder Cámara, primer vicepresidente. Los

dos obispos impulsaron la realización de la 11 conferencia a escala latinoamericana. Luego del fallecimiento de Mons. Larraín (1966), asumió la pre-

sidencia Mons. Avelar Brandáo Vilela (1966 – 1972), obispo de Teresina (Brasil), junto con Mons. Eduardo Pironio (Argentina), quien después pasó a ocupar la presidencia.

En este período (1968) llegó a ver la luz por fin la esperada Conferencia del Episcopado Latinoamericano llamada «Medellín», por haberse realizado en esta ciudad colombiana.

Este acontecimiento fue entendido como un «Pentecostés para América Latina, así como lo fue el Concilio Vaticano para la Iglesia Universal». En efecto, Pablo VI, en su discurso inaugural,  dijo «una nueva era para nuestra Iglesia Medellín es un espíritu, una responsabilidad, un carisma, un abierto horizonte de esperanza». Por primera vez en la historia de la Iglesia, el sucesor de Pedro cruzó el Atlántico para llegar al continente de la «Esperanza». (O)

 

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