La fiesta ambateña / Editorial

Editorial, Opinión

Se la cumplido la edición cuadragésima séptima de la Fiesta de esencia ambateña, denominada de la Fruta, de las Flores y del Pan, que son los símbolos característicos de esta tierra bendecida por Dios, ubicada en el centro del país, con un clima agradable, conformado por gente trabajadora, creyente, de fe inquebrantable en su propio destino y de hermosas mujeres.
Los resultados de la celebración de este año son positivos. La visita masiva de personas nacionales y extranjeras demuestra que Ambato es una ciudad ampliamente conocida, a la que se puede acudir con confianza; por ello, muchos prefieren llegar a nuestra tierra.
En el aspecto económico, todos los sectores involucrados han logrado beneficios que retribuyen el trabajo desplegado antes y durante los días de la celebración. Ambato ha ofrecido una programación amplia que satisface todos los gustos y tendencias. Las exposiciones florales y artísticas, la Misa de Acción de Gracias, la gastronomía exquisita, el desfile de la Confraternidad, la Ronda nocturnal, la presentación de grupos folclóricos y, lo que es importante, la amabilidad de los ambateños.
El alquiler de las aceras debe prohibirse. El abuso de los espumantes es una agresión. Este mal no se elimina con decomisos ni sanciones. La raíz está en la educación en las familias, escuelas y colegios. Si tanto se defiende, con razón por cierto, los derechos de los niños y adolescentes, por qué se les permite que se conviertan en agresores inconscientes, con la venia de los padres de familia.

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