La empresa y la familia / Editorial

Editorial, Opinión

En su brillante alocución a empresarios e intelectuales el Nuncio Apostólico sostuvo que la empresa debe ser tutelada y protegida por el Estado y la sociedad ya que proporciona fuentes de empleo y provee los bienes y servicios que demanda la ciudadanía.

Reconoció el valor de las empresas familiares por el compromiso de sus miembros en la generación de empleo y el servicio a las necesidades de la gente.

Por ello afirmó, con sobrada razón, que la empresa es un bien en si misma.

Recomendó que las familias sean el espacio para recrear la ética y los valores cristianos con la finalidad que la felicidad no se limite a la acumulación de dinero y títulos sino a lograr lo más exigente en la vida, esto es, ser buenas personas, y, por ello, merecedoras de respeto.

La empresa y la familia son los ejes de la prosperidad de las sociedades. Defenderlas y cuidarlas es una prioridad ante tantas amenazas.

El mensaje del Nuncio dio luces para no desmayar en la tarea de ser cada día mejores ciudadanos desde la familia, la empresa y cualquier espacio de vida social (o)

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