La ciencia hacia las profundidades de la ignorancia/ Dr. Guillermo Bastidas Tello

Columnistas, Opinión

Cuando los pueblos permiten que la glotonería, la viveza criolla, el oportunismo politiquero, la sandez democrática y la proliferación de grupillos, desocupadillos con tinte colorimétrico de organismos evaluadores de la excelencia educativa, laboral y sanitaria que lo único que hacen es entorpecer la ciencia y el progreso de las sociedades; grupillos con bonitos y sensuales nombres que lejos de cumplir con evaluaciones, acreditaciones, refrendaciones y aportes al desarrollo de la ciencia, se convierten en organismos burocráticos represivos y bravos que a costa de nuestros impuestos, cierran universidades, estigmatizan centros educativos y estudiantes y casi nada hacen por colocar a las UNIVERSIDADES en los lugares estelares del conocimiento; entonces  las cartas de la Ciencia van cayendo a las más oscuras y repugnantes cavernas de la cloaca medieval, en donde se pensaba que había que cortar los dedos a los pacientes para eliminar la mala sangre o que la suspensión de la menstruación era el resultado de pasarse debajo de un arco iris.

Desgraciadamente estamos rodeados de una gama de burócratas que sin percatarse que el mundo ha cambiado y se ha globalizado han creado una institución que ha ninguneado los diplomados, maestrías ON Line, maestrías semipresenciales; que exigen inundar las Universidades con PHD y no dan a las universidades locales la posibilidad de formar estos profesionales, al estilo Santa inquisición cada año sacan una lista de institutos superiores que dan la bendición o los Santos óleos para su ejercicio educativo o cierre lapidario.

Burócratas del subdesarrollo, que por cierto no fueron los mejores estudiantes en sus épocas, fueron cuasi mediocres pero que se atrevieron miserablemente a desconocer los Títulos de Hecho concedidos por las sagradas Federaciones de profesionales y Colegios científicos del País.

Se las pasan hurgando, debajo de las camillas y pupitres de las clínicas y centros educativos privados, persiguen como cacería de brujas a los profesionales titulados y que han curado o educado durante decenios a generaciones que hoy somos el presente del País.

Son guambritos pedantes, embriones del conocimiento que dirigidos por unos cuantos barbones y mechones de lentes coloridos se han atrevido incluso a clasificar Universidades y estudiantes en A, B, C, D como en la edad media del conocimiento. Me pregunto a ellos quién los evalúa.

Los países cultos se miden por el nivel de sus científicos, de personajes capaces de entrar por la puerta de la historia. Un Eugenio Espejo un José Joaquín de Olmedo, que no tuvieron que registrar ni subir sus títulos a organismo ociosos burocráticos para poder ocupar un alto escalafón en la leyenda de la ciencia ecuatoriana.

Realmente la situación ecuatoriana al respecto es inquietante. La actual pobreza científica generada por la burocracia educativa de los genios de la educación Superior, se la tapa con acreditaciones, homologaciones de títulos, impedimento de que se reconozcan maestrías internacionales, una burocracia que despecha al ecuatoriano a surgir por su propia naturaleza, sino que le obliga a sacar títulos reconocidos por célebres desconocidos.

Si los ecuatorianos seguimos tolerando todo este mediocre proceso, la Ciencia, la cultura y la Tecnología en el Ecuador a medio y largo plazo podría culminar en un relato o crónica de nefastas consecuencias.

Para completar la debacle del Ecuador científico y sumirlo en la penumbra de las cavernas nos enfrentamos a la escasez de fondos destinados a la Ciencia y la tecnología.

Señores Genios de la Educación Superior no basta con subir los títulos Universitarios a las plataformas pomposas de sus redes, lo ideal sería que los conocimientos adquiridos en las universidades presenciales, semipresenciales u ON LINE suban a las redes Neuronales de los científicos ecuatorianos y punto.

Señores gobernantes hagan algo serio por la educación, la ciencia y la tecnología sino quieren que la ciencia caiga irremediablemente en la mediocridad de las profundidades de la ignorancia. Persigan a los charlatanes, gárrulos, lenguaraces, brujos, adivinos, magos y hechiceros. No persigan a la ciencia ni a sus científicos. (O)

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