Estigmatización o acreditación / Dr. Guillermo Bastidas Tello

Columnistas, Opinión

 

La novelería revolucionaria nos ha expuesto a un perverso, siniestro, malévolo y represivo sistema educativo relleno de grotescas, fachosas, caricaturescas formas de evaluación, acreditación y categorización del sistema Educativo en las universidades.

Los creadores de este sistema perverso por lo general fueron los clásicos teóricos extranjeros  de escritorio que en el lecho de una merienda abundante y lujuriosa elaboraron bajo los efectos del elixir de los Dioses  varios modelos que lejos de construir el camino hacia el  desarrollo del sistema educativo lo han sumido en un sistema de exclusión, estigmatización con categorizaciones medievales de universidades y estudiantes hasta convertir a todos los jóvenes en mediocres e incapaces de acceder a un título de tercer nivel.

La cacareada categorización es evidente que ya no se practica en los países desarrollados del siglo XXI porque causa un grave daño a las instituciones educativas, a los profesores, a los estudiantes y a los graduados, cuando se los categoriza primitivamente en A, B,C,  D o Very Important Person (VIP) clase A.

La ridícula acreditación o estigmatización en absoluto contribuye al mejoramiento del sistema educativo, sino que al contrario lo empujan al barranco de la mediocridad.

Lo que nos hace sospechar que la acreditación resulta ser un proceso que en la mayoría de las ocasiones obedece a razones políticas, lo cual cuestionaría los resultados y ratificaría la exclusión de algunas Universidades antipáticas al Estado.

El descenso de categoría o la no acreditación de algunas Universidades sean éstas públicas o privadas se presentaría a ojo de buen cubero como resultado de alguna clase de «represalia»; incluso podemos sospechar que la acreditación y la categorización son usadas para «intimidar» a los opositores, antirrevolucionarios, objetantes o críticos del Régimen autoritario.

Esperamos con mucha ansiedad y preocupación que la mal concebida acreditación sea modificada por un verdadero plan de Educación incluyente, un sistema educativo no segregacionista, un sistema educativo de acceso Universal y subvencionado por el Estado. Un sistema Universitario que les permita a los jóvenes estudiantes formarse en lo que quieren y en donde quieren; no es posible que el Estado determine los gustos y las inclinaciones profesionales de la Juventud.

Estamos conscientes que nuestra Patria necesita un mejoramiento de la calidad Educativa, por ello debemos esforzarnos todos los ecuatorianos para construir un progresista sistema educativo y asegurar que estos procesos no se contagien por la ineptitud, la insolvencia o la politiquería de los ociosos de la mesa del Poder.

Debemos exigir al Estado la acreditación a las carreras; obviamente esperamos que este proceso, goce de la transparencia y la ciencia técnica y que se lo lleve con el máximo rigor metodológico con marcado respeto a la diversidad de perspectivas y visiones obligatoriamente presentes en la educación superior.

Necesitamos Universidades al servicio del Pueblo y no al servicio del Poder. (O)

 

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