Ciudad que se mueve / Sayuri Fiallo

Columnistas, Opinión

La infraestructura de nuestras ciudades se ha empezado a pensar en base a la movilidad vehicular, más no en la movilidad humana. Dotamos de calles a la ciudad, pero no cuidamos las aceras, acaso ¿el vehículo se ha vuelto más importante que el peatón? Si bien la infraestructura vial, es un elemento esencial en el desarrollo de las ciudades, de igual manera los es el espacio peatonal. 

Los espacios peatonales y públicos, son en dónde se generan la mayor cantidad de interacciones, estos van desde las veredas hasta los parques y plazas. Darle espacio de crecimiento y esparcimiento a los vehículos motorizados no puede definir la expansión de una ciudad; al ser estos elementos que nos permiten mover a los ciudadanos en transporte público, requieren de planificación, pero a su vez son estos los que limitan la interacción de la sociedad con su ciudad. 

Caminamos, hablamos, reímos, escuchamos, nos integramos, todos en espacios públicos; en las condiciones actuales de las ciudades, eso se limita a espacios específicos, cuando deberían ser definidos por la sociedad y sus actividades. Cuando tenemos una ciudad rica en arquitectura, en color, en verde, en cultura, duele aún más ver desperdiciados estos espacios. Las vías nos ayudan a movernos, pero nos han ayudado también a ignorar lo que pasa y lo que hay en nuestro camino. 

Al ser ciudadanos debemos apropiarnos de nuestra ciudad, y de manera positiva buscar que su desarrollo sea en pro de mejorar la calidad de interacción. Los espacios públicos y espacios peatones solo mejoran si la ciudadanía los necesita y los protege. Los vehículos son importantes, sin embargo, los peatones deben serlo más. Autoridades y ciudadanos merecemos repensar nuestra movilidad y nuestro papel en el desarrollo de la infraestructura de ciudad.  (O)

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