Viernes Santo / Editorial
La fe católica se traduce en la creencia de nuestro poder superior como es el hijo del hombre que un día como hoy murió en la cruz por la salvación del mundo y el perdón de nuestros pecados con fines de liberación espiritual, invitándonos a creer y orar por días mejores.
El Viernes Santo nos recuerda la palabra de Dios que evoca pasajes bíblicos, donde se prioriza la unidad y fe, más aún en estos tiempos críticos donde las guerras entre países cobran la vida de miles de personas inocentes.
El fallecimiento de Jesucristo debe hacernos entender que el poder no está en el uso de armas, sino en el amor que debe primar entre los seres humanos, ya que, eso es lo único que quiere Dios como es la paz y no la guerra, bajo la premisa de ser buenas personas sin tener marcada una bandera política, deportiva, social, entre otros aspectos, ni tener falsos ídolos.
El amor de Jesucristo por el mundo, mediante su muerte, debe ser una lección de fe y, sobre todo, de humildad para cada ser humano. Lastimosamente, existen personas carentes de esas cualidades que solo piensan en riqueza mundana y no se enfocan en lo que en realidad deben hacerlo como es el respeto hacia el prójimo. (O)
