Universidades retardatarias

Copérnico había planteado que no eran los planetas lo que se movían alrededor de la tierra, sino alrededor del sol. Para su razonamiento, el sol era el centro del universo, mientras que los planetas se movían en órbitas circulares. Copérnico nació en 1473 y con sus razonamientos de ciencia se puso a luchar contra la teología. El canónigo Copérnico por 1500 en Roma, “Tal vez presentó los resultados de sus observaciones rodeado por un círculo limitado de científicos y conocidos” (Wikipedia). La reacción oficial no se hizo esperar. Esta teoría, “La teoría heliocéntrica fue prohibida desde 1616 por la Iglesia, aunque los astrónomos más importantes la daban por cierta”.
Mientras esto pasaba en la intelectualidad del Viejo Continente, ¿qué pasaba en las universidades americanas y particularmente en Quito?: “El sistema plantario heliocéntrico de Copérnico no fue aceptado ni defendido en las clases (aulas) de los jesuitas en Quito antes de 1760… Según Juan Bautista Aguirre, en su clase de física del año 1757 – 1758, era justamente en la ciudad de Quito, bajo el Ecuador, donde se podía rebatir la tesis de Copérnico, porque en el caso de existir una rotación de la tierra de oeste a este, en la línea ecuatorial debían producirse vientos de este a oeste, y estos no se perciben en Quito. Esta afirmación es tanto más sorprendente, cuanto que en el año 1758 los resultados de las mediciones de los astrónomos franceses de la Academia de Ciencias de París existían hacia 20 años y reafirmaban por la vía experimental los resultados de los cálculos teóricos realizados por Isaac Newton sobre la forma de la tierra.” A sus discípulos universitarios Aguirre decía que los trabajos de La Condamine, Bouguer y Godín, “eran argumentos llenos de zarandajas”.
Muchas veces nos llenamos de alegría y se nos infla el ego de la ilustración académica al decir que somos patria con educación superior que para esto tenemos universidades; o afirmamos que las órdenes religiosas llevan la ciencia. ¿Pero si ponemos a los poetas a que den clases de física y de astronomía? En lo puntual se dice de este personaje:
“Juan Bautista Aguirre y Carbo (1725 – 1786) fue un notable filósofo, poeta y científico de la América colonial. Se lo considera uno de los precursores de la poesía hispanoamericana y ecuatoriana y un renovador de la escolástica de la Real Audiencia de Quito.” (página virtual). Lo que traigo entrecomillado lo comparto de una lectura interesante del libro sobre “La Ilustración en la Audiencia de Quito, escrito por Ekkehart Keeding (Berlín 1940), que ha revisado tesis de estudiantes de la época que han servido para este análisis. (No como han hecho “ilustres rectores” que han mandado las tesis universitarias a que se coman las ratas en las bodegas de Las Aduanas de Ambato).
“Hacia mediados del siglo XVII la Compañía de Jesús en Quito persistía en condenar el sistema heliocéntrico, tal como proclamaba el Papa Pablo V. Los 7 planetas en el siguiente orden: Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter y Saturno, giraban alrededor de la tierra quieta…” Se relata que el S. J. Latini, discípulo de Aguirre admitía que no se podía contradecir la Sagrada Escritura, para lo cual se apoyaba en el Papa Urbano VIII que negaba la teoría de Copérnico “por ser absurdo filosófico y formalmente herética” (p. 83). Pero Quito tenía universidad; y en algunos libros se hace flaco servicio a los dogmas. (O)
