Rodrigo Borja Cevallos

Columnistas, Opinión

Han pasado varias semanas desde el fallecimiento del ex Presidente Rodrigo Borja y veo que muchas personas en el país han reconocido la figura de este ex mandatario, en su paso por la presidencia del Ecuador, fui seguidor de la Izquierda Democrática desde 1985 hasta que desapareció del Concejo Nacional Electoral en el 2.012, y desde esa fecha hasta el momento he sido independiente en la vida política.

 hay que recordar en los años 80, 90 hasta el año 2.000 en Tungurahua había líderes como Palacios (+), Larrea (+), Mosquera (+), Sánchez (+), Gómez, Villalva. López, Ruiz; cuando venía a nuestra ciudad el Dr. Borja era una locura, las calles se pintaban de color naranja, salía desde donde era la sede en el edificio Crónica y en el atrio de la `Providencia eran llenazos completos; a nivel nacional el rol que desempeñó como jefe de Estado. Tenemos buenos recuerdos, más cuando hoy en día hay escases de gente formada y seria en el ejercicio de la política, Rodrigo Borja fue un demócrata convencido, que nunca utilizó el poder para perseguir a nadie, ni a sus enemigos personales. Un hombre íntegro, un estadista con  honestidad probada, a quien nunca se le inició un juicio por nada. Incapaz de asociarse con narcotraficantes, nunca se tomó el control de la justicia. En el “Viejo País” de Rodrigo Borja, la gobernabilidad no se lograba comprando diputados, sino a través de acuerdos políticos encima de la mesa y con responsabilidad política.  En los años 1988 al 1992, su ejercicio del poder, estuvo marcado con muchos más aciertos que errores como toda obra humana, se distinguió claramente en varios aspectos: el manejo honesto y transparente de los recursos públicos, la ausencia de vanidad en el ejercicio del poder y, fundamentalmente, el irrestricto respeto a la Constitución y a la independencia de los poderes del Estado, cualidad que no todos los mandatarios logran honrar. Todo ello, sumado a su retiro definitivo de la vida política tras entregar prolijamente el poder, le permitió caminar por las calles con tranquilidad, respeto y libertad, sin escoltas ni privilegios. Como he señalado, Borja deja una herencia importante para el país en el pensamiento del Derecho Político y del Derecho Constitucional. Gran político de virtudes; pero, además, un pensador, en donde hoy en día hay ausencia de conceptos. Es decir, no es que solamente hagan falta políticos como Borja, sino que hacen falta pensadores y lectores del ex mandatario.

Rodrigo Borja tenía honestidad, seriedad, ética, un estadista con humildad, trasparencia de sentido cívico, una característica que, en este tiempo, muy difícil de encontrar, hoy al menos no se sabe ni quien esta al frente de la ID provincial ni nacional. Por ahí vi a un joven sin experiencia, queriendo una paloma hacer verano, pero cuando no hay liderazgo por más empeño que lo ponga no pasará nada;  El Ecuador ha perdido a un demócrata consumado, de manos limpias. Que Rodrigo Borja Cevallos descanse en paz, el país sabrá valorar, en su justa dimensión, sus virtudes como ex Presidente Constitucional de la República. (O)

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