Milagro

29 de enero de 1985, cursaba el último año del colegio Juan León Mera, La Salle, con mi hermano y muchos compañeros, a las 23:45, tomamos el bus, que nos trasladaría a Quito, el motivo era ir a conocer al Papa Juan Pablo II, tenía muchas expectativas y sentimientos encontrados de alegría y temor, estaba en plena juventud, época de travesuras, pero siempre inclinado a las enseñanzas de fe, que recibí de la familia católica de la cual provengo, nuestra llegada fue a las 4:00, del día 30 de enero, el bus nos desembarcó por la Av. Colón, luego llegamos al Olímpico Atahualpa, había gran cantidad de jóvenes, que con ansias esperábamos que fuera las 8h00, hora programada de la llegada del Papa, 7:45, el estadio se llenó y las puertas se cerraron, mi hermano y yo no pudimos entrar y decidimos regresar, en eso observamos gente correr hacia el lado de la tribuna, la multitud tumbó una puerta y logramos pasar a unos túneles, corríamos por esa oscuridad con temor de ser aplastados, luego alcanzamos a divisar una luz al final del túnel, al llegar a dicho sitio, por un milagro habíamos llegado a la cancha del estadio, minutos después hace su ingreso el Papa, fue tan grande la emoción que corrimos tras él y el papamóvil, por toda la cancha, lágrimas de alegría corrían por mi rostro, estuve muy cerca del heredero de Pedro, quien bendecía a la gente a su paso, para luego dar su mensaje a los presentes, de construir una nueva sociedad basada en la justicia, amor, rechazar la violencia y nos llamó a ser sal de la tierra y luz del mundo.
Este acontecimiento, que difícilmente lo olvidaré, experiencia de vida que la recuerdo con nostalgia, que hoy se cumplen 41 años y marcó a toda una generación, el poder estar más cerca de Dios.
En la actualidad, por factores adversos, se ha perdido esa fe y esperanza de tener un mundo mejor. Hoy pregunté a varios jóvenes ¿quién era el actual Pontífice?, y no sabían cómo se llama, algo sucede en la cúpula de la Iglesia Católica. (O)
