Las seccionales en Ecuador

Columnistas, Opinión

A medida que avanzamos en 2026, el horizonte político de Ecuador se tiñe de expectativas con las elecciones seccionales programadas para febrero de 2027. Estos comicios no son solo una rutina democrática, sino que representan la oportunidad de redefinir el gobierno local en un país que enfrenta desafíos profundos en seguridad, infraestructura y desarrollo económico. Con la inscripción de candidaturas a la vuelta de la esquina, los partidos ya mueven sus fichas en un tablero marcado por polarizaciones y búsquedas de alternativas. 

El panorama nacional está dominado por el duelo entre Acción Democrática Nacional (ADN), el movimiento del presidente Daniel Noboa, y el correísmo, representado por el Movimiento Revolución Ciudadana (RC). ADN busca expandir su influencia territorial, construyendo candidaturas en provincias donde aún carece de arraigo orgánico, más allá de alianzas puntuales. Por su parte, RC parte con ventaja en bastiones como Guayas, Pichincha y Azuay, donde mantiene control en prefecturas y alcaldías clave. Figuras como el alcalde de Quito, Pabel Muñoz, ya han expresado interés en la reelección, mientras que en Guayaquil se especula con nombres como Aquiles Álvarez. También resulta misterioso el destino electoral de Marcela Aguiñaga, después de su deserción de la Revolución Ciudadana. En otras regiones, como Manabí, emergen precandidatos como Jaime Estrada Medranda, quien no descarta competir. 

Pero más allá de los nombres, los temas clave giran en torno a la seguridad –una preocupación ciudadana ante el auge de la narcopolítica–, el urbanismo sostenible y la transparencia en la gestión pública. Los movimientos locales impulsarán el debate sobre estos temas, generando nuevas ideas, más cercanas a los barrios y las parroquias, diferenciándose de las opiniones ya establecidas por los dos grandes movimientos nacionales.

Otros partidos nacionales, como Izquierda Democrática, CREO o Construye, buscarán una «tercera vía» para desplazar a los dominantes, apostando por el diálogo con sus bases y la renovación interna. Sin embargo, el riesgo de desaparición para agrupaciones menores es latente si no logran el umbral electoral. 

Estas elecciones serán un termómetro para el gobierno nacional y un llamado a la ciudadanía. Ecuador necesita líderes locales que prioricen el bien común sobre lealtades partidistas. Solo la participación activa evitará que 2027 repita errores del pasado. Es hora de exigir transparencia y visión a largo plazo: el futuro de nuestras provincias y cantones está en juego. (O)

alvaro.sanchez2000@hotmail.com

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