Gastronomía, patrimonio y fanesca

¡Buen provecho! Hay una sopa que en Ecuador se la degusta una vez al año, es parte de nuestro sincretismo cultural acumulado en las diferentes fases de hegemonía sobre estas tierras.
El turismo, se subdivide en líneas o tipos, una de estas es la de turismo gastronómico que consiste en provocar la planificación, movilidad temporal, gasto y consumo de las personas movilizadas de un lugar a otro por motivos gastronómicos o degustación de la diversidad de platillos de diverso tipo que puede ofrecer un atractivo o una población.
Luego de la desaparición de la marca turística, alto gasto en promoción y poco resultado en la industria del turismo a nivel internacional, unido al caos político de los últimos 20 años, llegando al tope con los acontecimientos del COVID 19 el sector se mantuvo con el denominado turismo interno, este fenómeno provocó la competencia entre atractivos internos del Ecuador, lo que a su vez eleva los productos para ganar la preferencia del turista.
Ahora La Fanesca es un platillo que protagoniza el calendario turístico en el Ecuador, pero tiene algunas particularidades dignas de subrayar, este potaje delicioso arranca su valor al incorporar granos lo que nos remonta al Neolítico 10.000 años antes cuando las lluvias y pisos agrícolas permitió domesticar a partir de las gramíneas ciertas plantas, elementos mundiales que ingerimos cuando probamos un solo grano de la gran diversidad de este descubrimiento humano, luego viene el sol El Maíz, gramínea madre de todo nuestro continente que da forma a nuestra cultura hemisférica y se asienta en los grandes ejes culturales ya sea Los Incas, Mayas o Aztecas, diálogo cultural que converge La Fanesca con la leyenda cristiana de los doce apóstoles en el martirio de Jesús del Medio Oriente.
El patrimonio cultural es precisamente la masificación y mantenimiento de un actividad de generación tras generación, precisamente lo que se encuentra haciendo la juventud de hoy, un plato, un punto en donde convergen varias aristas de acceso, no es propiedad de una corriente de pensamiento o creencia, eso es lo que la hace vigente e imponente, en la actualidad incluso muchas escuelas de chefs aplican su creatividad para darle toques a la receta y uso a sus ingredientes haciéndola mas especial, sin olvidar que la cocción familiar, colectiva y en la mesa familiar no deja de ser un placer y un gusto muy valorado en estos tiempos de crisis emocional.
Gastronomía en el patrimonio cultural se expresan en La Fanesca, gran explosión espiritual, si la acompaña con una buena conversación, postre y bebida. (O)
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