El “NO” no destruye la economía

El resultado del “NO” no implica un colapso económico inmediato, pero sí profundiza un escenario de estancamiento y limita la capacidad del país para emprender reformas estructurales. Su impacto no proviene directamente del contenido de las preguntas votadas, sino de cómo el resultado afecta la percepción de estabilidad, gobernabilidad y capacidad de decisión del Gobierno; ciertamente, la consulta popular es un evento político significativo, pero que, por sí mismo, no transforma los problemas estructurales que enfrenta el país.
En este conteto se pueden identificar varios riesgos que eventualmente puede enfrentar el país, como menor credibilidad fiscal y estancamiento en la inversión privada; evidentemente, la estabilidad económica del Ecuador depende principalmente de la confianza, la seguridad jurídica y la capacidad de atraer inversión privada; no obstante, la eonomía del país debe sostenerse en fortalecer el entorno para hacer negocios, simplificar el sistema tributario y promover incrementos en productividad que dinamicen el mercado laboral.
No se puede soslayar el hecho de que el origen de los problemas económicos ecuatorianos se encuentra en el déficit fiscal y en el tamaño desproporcionado del Estado; en tal virtud, la sostenibilidad económica solo será posible mediante disciplina fiscal rigurosa, la reducción de subsidios improductivos, una modernización profunda del aparato estatal y la adopción de políticas que fomenten el libre mercado.
La consulta popular representó una oportunidad política, pero no económica. La inversión privada, la estabilidad normativa y la seguridad son factores determinantes para mejorar la economía, pero es necesario el ajuste fiscal, mejorar el clima de inversión y la competitividad empresarial.
La economía ecuatoriana requiere decisiones técnicas y coherentes firmes, un manejo fiscal disciplinado y un entorno institucional estable para revertir una tendencia de estancamiento. El resultado de la consulta popular debe considerarse un punto de alerta para replantear la estrategia económica nacional; de otra manera, el país corre el riesgo de continuar en un ciclo de desaceleración económica.
El resultado de la consulta popular es solo un punto de partida. El verdadero desafío para la economía ecuatoriana radica en implementar una agenda decidida de reformas estructurales fiscales, productivas y regulatorias. El país necesita un Estado más eficiente, políticas claras que generen confianza y condiciones que permitan el desarrollo del sector privado. Solo así la consulta popular podrá convertirse en un hito político que impulse un cambio económico sostenible y de largo plazo. (O)
