¿Cuánto le costará el fenómeno del Niño al Ecuador?

Columnistas, Opinión

El fenómeno de El Niño ya está pasando una factura considerable al Ecuador. Entre el 29 de agosto y el 4 de noviembre de 2026, las lluvias dejaron 56.323 personas impactadas y 12 fallecidos. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, que realiza el seguimiento y los pronósticos del fenómeno de El Niño, prevé que continúe fortaleciéndose hacia finales de año, con alta probabilidad de mantenerse fuerte o muy fuerte hasta marzo de 2027.

Por lo mismo, las pérdidas se siguen acumulando por cuatro vías: destrucción de infraestructura, pérdidas agrícolas, dificultades para transportar y comercializar productos y menor actividad económica.

Para entender la dimensión de las pérdidas que podría causar El Niño, debemos mirar lo que ocurrió en 1997 y 1998, cuando el fenómeno le costó al Ecuador lo que hoy equivaldría a unos 6.005 millones de dólares. Este antecedente, sumado a los pronósticos de un evento excepcionalmente intenso este año, nos obliga a considerar el riesgo de pérdidas mucho mayores.

En infraestructura, Gestión de Riesgos registra 12.793 viviendas afectadas, 38 destruidas, 25,84 kilómetros de vías afectados y dos puentes destruidos. Repararlos exigirá recursos públicos. 

En agricultura, la referencia histórica actualizada sitúa las pérdidas en USD 2.473 millones si se repitieran daños similares. La afectación alcanza cultivos, ingresos y empleo rural: una cosecha perdida deja al agricultor sin ventas, al jornalero sin trabajo y al proveedor sin cobrar. La recuperación puede requerir nuevas siembras y varios meses.

En transporte y comercialización, una carretera interrumpida retrasa entregas, eleva fletes y deteriora alimentos. Estos problemas afectan el abastecimiento y las ventas en todo el país, incluso en zonas sin inundaciones. Las estimaciones que acompañan al presupuesto del Estado para 2027 contemplan USD 747 millones menos de exportaciones ese año, considerando productos como banano, cacao, café y atún. La pérdida se transmite desde los productores hasta los transportistas, comerciantes y consumidores.

En actividad económica, el Banco Central del Ecuador estimó que un evento moderado restaría 0,5 puntos porcentuales al crecimiento de 2027 y uno fuerte descontaría 1,4 puntos. Estas previsiones fueron publicadas en septiembre, antes de que los pronósticos de octubre advirtieran sobre la posible intensidad excepcional del fenómeno. Por ello, deberán revisarse conforme evolucione el evento: una mayor afectación productiva podría traducirse en menos empleo, menores ingresos y nuevas dificultades para invertir.

Además de los daños que podemos prever y cuantificar, El Niño deja costos humanos que ninguna cifra alcanza a expresar: enfermedades, familias desplazadas y hogares que pierden el patrimonio construido durante toda una vida. Algunas pérdidas podrán repararse; otras dejarán consecuencias permanentes. Por eso, su costo va más allá de los indicadores económicos: está también en las vidas truncadas, los proyectos familiares interrumpidos y las oportunidades que muchas personas no podrán recuperar.

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