Los huacheños en la en la Función Judicial No. 1

Con el mayor de los respetos a quienes, por las circunstancias, se tenga que referir y obviamente con el reconocimiento que nace del corazón, se ha visto la necesidad de coadyuvar con la mejor de las intenciones en la empresa que se ha propuesto, en el afán de plasmar en realidad, la historia de aquellos huacheños que nos antecedieron, como ejemplo de vida y servicio, servicio a la patria, a la comunidad, a la familia y al desinterés personal, pero es que enorgullece hacer una reminiscencia de elementos tan valiosos, como los que a continuación, se entiende, siempre se los ha de recordar y es que el servicio público ha sido y seguirá siendo uno de los fuertes de los huacheños, por eso se pone a consideración, un homenaje sentido de gratitud a quienes ofrecieron su contingente, para el engrandecimiento de la parroquia, de la ciudad y del país mismo, al servicio de la función pública, particularmente en el servicio de la administración de justicia, que fue, ha sido y será uno de los fuertes de nuestra vecindad, esto con orgullo, porque es justo rememorar a quienes son parte de nuestra identidad y entregaron su trabajo, como ejemplo de vida y de servicio en la función judicial, que dicho sea de paso, de entre los colaboradores de la institución hubo un momento en que el mayor número de aquellos, en nuestra ciudad y provincia, fue exclusivamente el conformado por huacheños, con el que contaba esta función del estado, por el perfil personal de honestidad, honradez y entrega, así como de las características propias de cada uno de ellos, que los hacía personalmente idóneos, para ese desempeño, se pasa enseguida, entonces, a nombrarlos y es que, como no recordar la trayectoria de tan singulares personajes, a decir los comúnmente conocidos como “quishcas” hoy “killfas” Cárdenas y para empezar por obvias razones, se lo hace nombrando a Don Luis Adán Cárdenas Vargas hijo de Don Luis Esteban Cárdenas y María Mercedes Vargas, que sirvió a la administración como empleado a lo largo de treinta y ocho años, cuyas enseñanzas, experiencias y sobre todo consejos, se los ha venido poniendo en práctica en el cotidiano convivir, teniendo en mente siempre el reconocimiento público que reflejó su afán de servicio, materializado en el respeto y consideración de que fue objeto, recordando por sobre todo aquel pasaje que le permitió ingresar al servicio de la noble Función Judicial, que como él decía y no queda la menor duda, fue integrado a esas filas por su caligrafía y ortografía, la primera, impecable de puño y letra, a tinta y canutero, la segunda, a toda prueba, pues solo superada la misma, logró su propósito, pues aunque es de conocimiento de todos quienes dirijan sus ojos a esa lectura, que las máquinas, de escribir aparecieron en los años sesenta, a nivel de la administración pública y mucho mas en nuestra provincia y de hecho fueron esas habilidades y destrezas, que se exigía para ese entonces, que todos los procesos debían llevarse por escrito, a través de los memoriales, correspondientes, entendidos éstos con registros únicos de su existencia, que debían ser claros y comprensibles, elaborados a mano, fue la característica principal que condujo a la institución, para exigir entre sus aspirantes que cumplan con estos parámetros de escritura, que ciertamente se transformó en la carta de presentación de nuestros antiguos huacheños para posesionarse como lo hicieron, en el servicio de la función judicial de nuestra provincia.
