Mirar el proceso, no solamente el resultado

Los padres de familia y los docentes son los pilares en el crecimiento integral de los niños y jóvenes. Las reflexiones sobre su presencia en la educación surgen frente a los resultados de PISA 2025. Expertos contribuyen con sus análisis de la relación notas-procesos.
“Una mala nota no debería ser el final de una conversación, sino el inicio. Lo importante es ayudar al estudiante a comprender qué ocurrió, qué puede hacer diferente y qué necesita para avanzar. Cuando el error se convierte en una oportunidad de reflexión, también se convierte en aprendizaje”, afirma la experta Karen Yépez, directora de Aprendizaje de Innova Schools.
A decir de Marisol Ñacato Sánchez, psicóloga educativa y orientadora vocacional; y, analista DECE Institucional del Distrito de Educación 14D02, “el desarrollo de los niños y adolescentes no se puede medir únicamente con una nota, porque cada estudiante tiene una realidad familiar, cultural y emocional diferente. Es importante tomar en cuenta sus costumbres, sus hábitos de estudios, el acompañamiento y el afecto que reciben de sus padres; así como, las situaciones que pueden estar atravesando en su hogar. También debemos valorar su autoestima, sus habilidades para relacionarse con los demás, sus emociones, sus valores y el esfuerzo que realizan para superar sus dificultades. Como profesionales del DECE (Departamento de Consejería Estudiantil),debemos comprender que detrás de cada calificación existe una historia personal que merece ser escuchada y comprendida”.
Mientras que, Karina Mendoza, máster en Comercio y Negociación Internacional señala que “las calificaciones no reflejan en lo absoluto realmente el aprendizaje y las capacidades del estudiante. Tenemos un sistema de educación caduco que repite cosas y no permite analizar e interpretar. Definitivamente, la capacidad de aprendizaje y el nivel de coeficiente intelectual no se mide con las notas”. Y, los docentes para valorar el esfuerzo, la perseverancia y progreso individual deben considerar metodologías que permitan a los estudiantes demostrar su trabajo y talento.
¿Cómo influye la presión por obtener buenas calificaciones en la salud emocional de niños y adolescentes?, le preguntamos Marisol Ñacato Sánchez e indica que “la presión por obtener buenas calificaciones puede generar frustración, ansiedad y estrés en los niños y adolescentes, especialmente cuando sienten que deben mantener notas de 9 o 10 para cumplir con las expectativas de sus padres. Esto puede conducir a que estudien por miedo a decepcionar a su familia y no por el deseo de aprender y superarse personalmente. Además, cuando obtienen una calificación baja, pueden sentirse incapaces o pensar que han fallado. Por ello, es importante fomentar la motivación, reconocer el esfuerzo y brindar acompañamiento emocional, comprendiendo que el bienestar de los estudiantes es tan importante como su rendimiento académico”.
Según Karen Yépez, el acompañamiento de los padres en la educación de sus hijos no solo es preguntar “¿qué nota obtuviste?” sino profundizar conversaciones valiosas sobre lo que aprendieron, aquello que les resultó difícil, cómo enfrentaron una dificultad o qué podrían hacer diferente la próxima vez.
“Los padres deben reaccionar con comprensión y apoyo ante una calificación baja, evitando los reproches y las comparaciones. Una buena nota no garantiza un futuro exitoso, ni una nota baja define las capacidades de un estudiante. Lo más importante es fortalecer el acompañamiento familiar, identificar las dificultades y promover aprendizajes significativos”, enfatiza Marisol Ñacato Sánchez.
Innova Schools sugiere a las familias: Preguntar antes de corregir; Valorar el esfuerzo y las estrategias; Permitir que los hijos enfrenten dificultades; Evitar las comparaciones, Mantener comunicación con los docentes, porque “cuando docentes y familias comparten información y objetivos, es más sencillo construir estrategias coherentes de acompañamiento para el estudiante”, añade Karen Yepez directora de Aprendizaje. (I)
