Lecciones de estrategia desde la independencia

Columnistas, Opinión

Lecciones sabias de estrategia, planificación y liderazgo se extraen nítidamente de la gesta independentista del 9 de octubre de 1820, con la que Guayaquil se convirtió en república independiente, sin el derramamiento de una sola gota de sangre. Con una minuciosa planificación y mucho valor, los líderes del levantamiento, algunos con cierta formación militar, pudieron tomar el control de los cuarteles realistas y neutralizar cualquier reacción, de tal modo que al amanecer de 9 de octubre, en medio de la aurora gloriosa, se anunciara el triunfo del movimiento cívico guayaquileño. 

Sobre la base de una estrategia debidamente diseñada, se instaló a Olmedo en la Jefatura Política del nuevo gobierno y, en tan sólo un mes, los ciudadanos independientes, autogobernándose lejos del tutelaje español, se dotaron de una auténtica constitución, a la que le llamaron Reglamento Provisorio, para organizar sus vidas con las libertades garantizadas y el poder controlado, con el mecanismo de la separación de poderes. No hubo improvisación sino un plan con objetivos y medios para alcanzarlos.

Con esa operación de desmontaje del poder español y de legitimación de los nuevos gobernantes locales, pronto se apreciaron los frutos de la independencia. En lo económico, Guayaquil dejó de exportar sus productos por el puerto de Lima y de pagar los impuestos a las exportaciones. El puerto de la ciudad se transformó en un medio dinámico para la salida de productos de toda la provincia de Guayaquil. El aire de progreso económico no tardó en llegar, inclusive, a la mayoría de rincones de la Audiencia de Quito.

A los líderes y a las élites les preocupaba la seguridad de la república independiente frente a la amenaza del ejército español que controlaba las ciudades de la sierra. Con visión y compromiso decidieron que se financiara y organizara la División Protectora de Quito para independizar a toda la Audiencia. En 1822 se logró el objetivo en la batalla de Pichincha. En su camino a Quito, varias ciudades, entre ellas Ambato, Riobamba y Latacunga, fueron independizadas. Pero no quedó allí el proyecto liberador. Guayaquil fue incorporada a la Gran Colombia, con motivo del encuentro entre Bolívar y San Martín, y, además, Bolívar, después de ese encuentro en Guayaquil, relevó a San Martín en la liberación completa del Perú. 

La independencia de Guayaquil fue el antecedente de la independencia de Quito y la liberación de todas las provincias y ciudades. (O)

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