Reflexiones sobre herencias identitarias. 2026

Quiero reflexionar sobre las herencias de comportamientos del mestizaje en el marco de la identidad ecuatorianizada, o quiteña, por referirme al núcleo político umbilical que mantenemos con la sede del poder. Somos ecuatorianos: a) por herencia étnica nativa, por herencia afro y por la vertiente hispana; b) por herencia y marca geográfica diferenciada en costeños (incluidas las islas Galápagos), serranos y orientales amazónicos; y c) por herencia migratoria plutocrática, económicamente influyente asentada en las principales ciudades del litoral: Guayaquil, Machala y ciudades de Manabí que han generado élites de “otro tipo de mestizaje” no hispano.
En la época cuando don Benjamín Carrión era Presidente de la CCE, el crítico Ramiro Borja y Borja publicó en 1962, reflexiona sobre “Las raíces históricas de las tendencias políticas de la sociedad quiteña y de su Derecho Constitucional”. En cuanto a lo señalado sobre la vertiente indígena asegura que éstos “se amoldaron a las instituciones propias de lo hispánico”. Diría lo estamos viendo en determinados liderazgos: un condicionamiento hasta en las formas vergonzantes de las llamadas “prácticas de corrupción” alejadas de sus principios organizativos y solidarios con los suyos, e influenciados de la manipulación extorsionadora, y de otras prácticas que reflejan comportamientos enajenados. Han acomodado su modus vivendi al modelo occidental.
Merece más detenimiento el comentar sobre “costumbres y tradiciones” traídas por los grupos de los llamados “blancos”. Según Borja opina, estos grupos pronto se olvidaron de sus lugares de origen. La religión los generalizó, pero como venían de procedencias disímiles como asturianos, leoneses, castellanos, andaluces, catalanes, etc, no implantaron esquemas fuertes de procedencias para que sus descendientes mestizos defendieran sus orgullos sectoriales a sus modos de vida. En la basta América pasaron a ser generalizadamente “españoles” de identidades ambiguas. Por eso el mestizo y el mulato quedaron sin ser ni de aquí ni de allá, con un sincretismo a la deriva, prácticamente hasta que tomaron más conciencia en la época de la independencia; etapa en la que también se generan los nacionalismos republicanos a la deriva, con más herencia de opresión que de libertad.
La migración plutocrática derivada del comercio marítimo, va dejando una profunda huella en los esquemas sociales y del poder y en las manipulaciones “democráticas” que asume el Estado – Nación. La economía portuaria y los derivados de la agro productividad del Litoral han dado una suerte de neo mestizaje al margen de la herencia histórica colonial, que ha llegado a manipular a los depauperados herederos de una historia nacionalizada desde las vertientes ancestrales. Tampoco estos grupos de libaneses, turcos, judíos, alemanes, italianos, etc, están para interactuar con el “orgullo” de sus culturas. Son islas o micro dinastías que saben que con dinero compiten con los prejuicios y el incipiente orgullo de las organizaciones que llevan tradición histórica.
Así, la nación quiteña, germen de nuestra identidad, va quedando a la deriva en estos procesos que otros tiempos daban una suerte de raíz carente de orgullo histórico, a esa abstracción que resulta hablar de los Estados nacionales. (O)
