Seguridad y Prevención / Editorial

Editorial, Opinión



En los últimos días, Ambato ha seguido con angustia la desaparición de una enfermera de la ciudad, un caso que mantiene movilizados a su familia, a las autoridades y a una comunidad que no se resigna a la incertidumbre. La noticia ha despertado una amplia solidaridad y numerosas cadenas de difusión en redes sociales, y nos recuerda que la seguridad sigue siendo una de las mayores preocupaciones de los ecuatorianos, y que la prevención es una tarea que nos involucra a todos, no solo a la fuerza pública.

La prevención empieza por hábitos sencillos que pueden marcar la diferencia. Avisar siempre a un familiar o amigo a dónde se va y con quién, compartir la ubicación en tiempo real, desconfiar de ofertas de trabajo o encuentros con desconocidos, evitar trayectos solitarios a altas horas y mantener los teléfonos de emergencia a la mano son medidas que no cuestan nada y que pueden salvar vidas. La denuncia temprana ante la Policía y la Fiscalía, sin esperar las antiguas veinticuatro horas, resulta clave para activar la búsqueda a tiempo.

La seguridad, sin embargo, no es responsabilidad exclusiva de las familias. Exige una acción decidida y coordinada del Estado, con unidades especializadas, protocolos ágiles y recursos suficientes para responder con rapidez. Ambato es una ciudad trabajadora y solidaria, y lo ha demostrado una vez más al volcarse en apoyo de quienes sufren. Hacemos votos por que la enfermera desaparecida y cada persona en su misma situación regresen pronto a casa, y reiteramos nuestro llamado a cuidarnos entre todos, porque la prevención y la unidad siguen siendo nuestra mejor defensa. (O)

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