Una gestión cultural guaytamba

Columnistas, Opinión

La ambateñidad concebida como la identidad del residente en la ciudad de Ambato define los característicos que acuñan en nuestra capital de Tungurahua.Partiendo del principio filosófico de lo mejor de la filosofía alemana, “la realidad objetiva determina la realidad subjetiva y no a la inversa”, el proceso de la gestión cultural de la ambateñidad surgida en el movimiento social cultural de los noventas y cristalizada en la organización no gubernamental de la gestión creativa viene investigando y dando cuenta de la realidad objetiva de Ambato y la conceptualización de la ambateñidad, para lo cual se ha recurrido a su antecedente pre colombiano, colonial, el papel en la independencia y sobre todo su gran impacto en la Ilustración que la ha puesto en el mundo con los mejores cuadros publicos y de letras del s.XIX.

Pero la situación geográfica ha jugado un papel muy importante en acuñar la identidad de la ambateñidad pues ser el centro del bi polar eje ecuatoriano permitió atraer varias migraciones que vieron en el valle la posibilidad de comerciar, ser propietario e industrial, su piso agrícola y el espacio de asentamiento de identidades mitimaes y mestizas han tejido las formas y colores de su colcha de diversidad cultural. El cambio de hitos culturales desde fines del siglo pasado exigen a las culturas re conceptualizarse, adaptarse a la ciencia, resistir, ser patrimonio o desaparecer.

Ambato no ha sido ajeno a aquello, desde finales del s.XX se vienen produciendo cambios unos más cualitativos que otros en la ciudad lo que configura el mapa de contradicciones de la ciudad actual y futura.La gestión cultural se mueve en el Ecuador desde fines de la primera década de este siglo, como un contenido académico y técnicoTungurahua se adelantó en activar los congresos provinciales de gestión cultural y hablar del plan provincial de cultura en ese mismo espacio que se originó en el año 2012 y busca tener una nueva edición en el 2027.

La ambateñidad requiere de una gestión cultural creativa que permita resignificar, dialogar entre distintos, planificar lo objetivo que permite llegar al “ser” en lo subjetivo, pero es de reflexionar por qué entonces ninguna autoridad o administración municipal o provincial recogió los congresos de gestión cultural a pesar de haberse efectuado desde más de diez años. (O)

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