Mercado inmobiliario y arrendamientos

El precio de las casas y los departamentos y los cánones de los arrendamientos de vivienda han subido significativamente especialmente en Estados Unidos y la Unión Europea, a tal punto que se ha convertido en un problema serio tanto la adquisición y construcción como el arrendamiento. En Estados Unidos el precio de las viviendas ha subido en el 50% entre el 2019 y el 2026. En España, el precio del arrendamiento promedio ha pasado de 857 euros, el 2019, a 1211 euros, el 2026. El poder adquisitivo de las clases deprimidas y de las clases medias no ha aumentado en la misma proporción, quedándose miles de personas sin vivienda propia y sin vivienda digna arrendada.
Son algunas las causas que explican un problema fundamental del mercado inmobiliario, esto es, la reducción de la oferta de departamentos y casas. En primer lugar, las altas tasas de interés de los préstamos hipotecarios, sobre todo, en los últimos tiempos, por el rendimiento de los bonos. Igualmente, la dificultad de los inversionistas de obtener préstamos baratos para la construcción de inmuebles. En segundo lugar, el elevado costo de materiales de construcción importados por las tarifas impuestas en Estados Unidos. En tercer lugar, las demoras e incertidumbres de la zonificación en las ciudades y el cambio de reglas municipales, con los costos que ello implica.
Con una oferta inmobiliaria disminuida, no existen suficientes inmuebles que puedan ser arrendados para vivienda, con lo cual automáticamente suben los cánones de arrendamiento. Si a ello se suma otro problema, el de medidas estatistas sobrerreguladoras, la oferta inmobiliaria de arrendamiento se desploma. En España, desde el 2019, el gobierno socialista ha establecido varios controles de precios en el mercado de los arrendamientos, ha prohibido en varios casos los desahucios, ha creado mecanismos para la renovación automática, casi indefinida, de los contratos y no ha defendido, con rigor, a los dueños de los departamentos y casas ocupadas arbitrariamente por los “okupas”. El resultado ha sido dramático. La oferta de viviendas que, el 2019, bordeaba las 982 mil, cayó a 661 mil, el 2026. Aprovechándose de la trama creada por el desahucio de la anciana Maricarmen, los socialistas han ido tan lejos que analistas serios les han acusado de restringir el derecho de propiedad de inmuebles.
América Latina y Ecuador no están en el mismo drama inmobiliario de Estados Unidos y Europa. La tragedia es otra, un altísimo déficit habitacional para los sectores marginales y un poder de compra en el abismo. Sin embargo, de incorporarse sobrerregulaciones al mercado inmobiliario, con equivocadas modificaciones a las leyes de inquilinato, la oferta inmobiliaria sería afectada. Existe una verdad del mercado: más oferta inmobiliaria, menos precios de los arrendamientos. (O)
