Sí juro

En el año de 1955 el Gobierno Nacional declaró formalmente el día 26 de septiembre como el “Día de la Bandera del Ecuador”. En este contexto, debemos todos realzar el día de este símbolo patrio, accionar que ni todas las entidades del Gobierno lo realizaron, máximo que recuerdan a la “TRI” como orgullo nacional, aunque hoy deportivamente estamos de capa caída.
Cada año reúne a miles de estudiantes en el juramento al Pabellón Nacional. La bandera no debe ser entendida únicamente como un símbolo que se coloca en los edificios públicos o que acompaña las ceremonias oficiales. Representa una historia marcada por procesos políticos, conflictos y decisiones que definieron los símbolos que identifican al Ecuador. Sus colores forman parte de la memoria colectiva y de la identidad nacional. En esta fecha también se reconoce a los estudiantes que, por su desempeño académico, son designados abanderados y escoltas. alumnos de tercero de bachillerato participan este año en las ceremonias de juramento a la Bandera. El juramento debe representar un compromiso con el país. No se trata solamente de repetir una fórmula frente al Pabellón Nacional, sino de comprender que la responsabilidad con Ecuador también se demuestra en las acciones diarias. Respetar las leyes, cumplir las obligaciones, trabajar de manera honrada, actuar con responsabilidad y respetar a los demás son formas concretas de demostrar civismo. La construcción de un país no depende únicamente de sus autoridades. También depende de las decisiones que toman sus ciudadanos todos los días. Por eso, el Día de la Bandera debe servir para revisar nuestra propia conducta. No tiene sentido hablar de patriotismo mientras se incumplen las normas, se tolera la corrupción, se perjudica al otro o se evade la responsabilidad que corresponde a cada ciudadano. Los estudiantes que este año juran la Bandera reciben una responsabilidad que debe acompañarlos durante su formación y su vida adulta. Ser abanderado o escolta es también una oportunidad para asumir que los méritos personales deben estar acompañados por principios y responsabilidad. Ecuador necesita ciudadanos que cumplan sus deberes y que exijan también el cumplimiento de las obligaciones de quienes ejercen funciones públicas.
El civismo no puede limitarse a una fecha del calendario. Se debe respetar la bandera porque no deja de ser un símbolo, cuanto más de la patria, que lo acabamos de recordar, siempre teniendo presente nuestra nacionalidad, aunque, algunos viajan lejos y lo cambian incluso jurando la bandera de otro país. Así está el mundo, ojalá no nos salpique a nosotros. (O)
