El fin del mundo ha comenzado

Durante las últimas semanas el mundo ha sido bombardeado de noticias apocalípticas en las redes sociales respecto a que la Inteligencia Artificial (IA) estaría a punto de alcanzar la singularidad tecnológica (si no lo ha hecho ya) y que, por tanto, en menos de cuatro años los robots humanoides acabarían con la humanidad.
Famosos influencers y hasta las grandes cadenas de noticas del mundo han replicado la información incluso con entrevistas a los mismos exdirectivos de las grandes industrias de la IA quienes, frente a una amenaza sin precedentes y de resultados catastróficos, prefirieron renunciar hace pocos días, antes que continuar alimentando al monstruo.
Pero, ¿Qué se necesita para que los robots nos dominen por completo y acaben con todo y con todos?
Dentro de mis amplias limitaciones en el campo, supongo que para que ocurra el fin del mundo a manos de la IA se requeriría indefectiblemente de al menos dos cosas: La primera: una motivación, o sea, que los robots se sientan seducidos a dominar el mundo solos y no a estar sometidos por los humanos; la segunda: un software y un hardware, es decir, por un lado, que los robots se apoderen totalmente de la IA de forma que los humanos tengan clausurado el acceso a ella; y, por otro, la presencia física de un descomunal e imbatible ejército de humanoides que sometan a la fuerza a miles de millones de seres humanos.
Bien, para empezar, la propia estructura de auto aprendizaje de la IA le permite, en un momento dado, un nivel de empoderamiento que no requiera la asistencia de ningún ser humano para subsistir independientemente y seguir creciendo exponencialmente (lo que aparentemente estaría sucediendo ahora mismo). Concomitantemente, en el caso del software, varios CEOs ya anunciaron que más temprano que tarde la IA se autogobernará, y en el del hardware también: para mediados de siglo habrá más robots que humanos en la Tierra.
Confirmado el desastre, lo único que nos quedaría, entonces, es rezar para que el fin del mundo se dé sin mayor sufrimiento.
Sin embargo, en lo personal creo que la realidad a corto y mediano plazo no será devastadora, al menos no con el drama que se la pinta. Pienso, primero, que toda esta parafernalia hollywoodense se ha montado deliberadamente con el propósito de generar expectativa de mercado que terminará obligando a las pequeñas empresas de IA a desparecer y dejar la torta únicamente a las de “peso pesado”. Segundo, confío en que para entonces, el hombre habrá previsto todos estos dantescos escenarios y analizado una forma inteligente de neutralizarlos.
Francamente, antes que con la IA, veo mucho más probable y cercana una catástrofe planetaria (que sin duda ya ha comenzado) provocada por nuestras propias torpezas y sinsentidos como, por ejemplo, apoyar y permitir el ingreso masivo e indiscriminado de grupos religiosos extremistas a muchos países como es el terrorismo islámico, entre otros. (O)
