La educación no cambiará si seguimos igual

Columnistas, Opinión

Tras los resultados de las pruebas PISA, en la que los estudiantes ecuatorianos no alcanzaron los niveles mínimos del promedio internacional. Este impacto generó reacción del Ministerio de Educación, Deporte y Cultura, en el que indicaron que tomaran estos resultados como un diagnóstico para rediseñar las estrategias pedagógicas. Pero nadie enfrenta el verdadero problema. 

Las dificultades en el sistema educativo ecuatoriano, tanto la ministra de Educación y sus asesores están severamente “ciegos” a que, cambiando currículos y haciéndoles modernos, el problema se termina, o, como mencionan algunos entendidos, al sugerir el aumento del número de horas pedagógicas en Matemática y Lectura. Otros argumentos actuales son culpa de internet, y de la inteligencia artificial, y los más antiguos profesores son volver a la escritura a mano; les comento que tampoco es la solución.

Aquí les cuento la verdad: el sistema educativo en nuestro país está envuelto en leyes y acuerdos ministeriales que debilitaron a uno de los actores clave de la educación, como es el docente. Ante un mundo moderno, los “grandes burócratas educativos internacionales” en sus discursos disfrazan la nueva pedagogía, que la disciplina es antigua y hoy son ustedes, “estudiantes”, los que mandan. 

La educación cambiará cuando exista el respaldo equitativo tanto para el docente como para el estudiante. Si el docente pierde la capacidad de exigir responsabilidad, compromiso y cumplimiento de sus estudiantes, difícilmente se podrán mejorar los resultados formativos. Solo con derechos y obligaciones equilibrados podremos construir una educación de mayor calidad.

Es así como se ha normalizado en nuestro país y es muy difícil notar una pronta recuperación. Es bien conocido que, sin autoridad pedagógica, sin derechos y responsabilidades y por más sistema educativo del mundo que tengamos, no podremos construir una educación que nuestros niños y adolescentes se merecen. (O)

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