Evite el exceso de confianza 

Ciudad

Las calles de Ambato y otros cantones de Tungurahua mantienen durante las noches el movimiento habitual de ciudadanos que salen a comer, reunirse con amigos, acudir a establecimientos de entretenimiento o simplemente regresar a sus hogares después de una jornada de trabajo. Sin embargo, detrás de esta aparente normalidad existe una conducta que preocupa: el creciente exceso de confianza de algunas personas frente a la delincuencia.

Salir de noche, caminar por sectores poco concurridos, regresar a casa en altas horas de la madrugada o dejar un vehículo estacionado durante varias horas en la vía pública son acciones que, para algunos ciudadanos, ya no representan un riesgo. La sensación de tranquilidad puede llevar a bajar la guardia y olvidar que los hechos delictivos continúan registrándose en distintos sectores de la provincia.

“Es necesario que los ciudadanos también ayuden sin dar oportunidad al delito. La Policía trabaja por la seguridad, pero se requiere de la prevención ciudadana”, dijo el comandante de la Subzona de Policía Tungurahua, Jimmy Viteri.

En Tungurahua ya se han reportado casos de robos a personas, domicilios y vehículos, además del hurto de accesorios y muertes violentas.

Estos antecedentes demuestran que la delincuencia puede aprovechar precisamente aquellos momentos en los que las víctimas consideran que están fuera de peligro.

Uno de los comportamientos que más llama la atención es el de propietarios que dejan sus automotores en la vía pública durante la noche, incluso en lugares con poca iluminación o sin vigilancia permanente.

“Mi automotor quedó estacionado en horas de la mañana y al regresar ya estaban sustraídos los accesorios. Esto me ocurrió en la ciudadela Nuevo Ambato”, dijo Miguel Padilla, afectado.

Aunque en algunos casos los conductores consideran que dejar el vehículo por unas horas no representa mayor peligro, los delincuentes pueden aprovechar el descuido para sustraer espejos, radios, baterías, computadores, herramientas u otros accesorios.

El problema no siempre está relacionado con el lugar donde se estaciona el vehículo, sino también con lo que queda expuesto en su interior. Bolsos, mochilas, equipos electrónicos, documentos u objetos de valor pueden convertirse en un incentivo para quienes buscan una oportunidad para delinquir.

“Los documentos personales, mi computadora portátil y el radio fueron sustraídos afuera de la Universidad Católica”, explicó Byron Montero, estudiante afectado.

La recomendación de la Policía Nacional ha sido reiterativa: no facilitar las condiciones para que un delincuente actúe y procurar que los vehículos permanezcan en lugares seguros, iluminados y, de ser posible, bajo vigilancia.

Otro escenario de riesgo se presenta cuando las personas regresan a sus domicilios durante la madrugada. Después de una reunión, una jornada laboral o una salida nocturna, algunos ciudadanos caminan solos por calles poco transitadas o llegan en sus vehículos sin adoptar medidas básicas de seguridad.

Antonieta Montalvo, moradora de la avenida 12 de Noviembre y Tomás Sevilla, indicó que a diario escucha gritos, peleas y demás altercados entre ciudadanos.

El exceso de confianza puede hacer que una persona utilice el teléfono celular mientras camina, lleve objetos de valor visibles, se distraiga con audífonos o no observe lo que ocurre a su alrededor.

En caso de movilizarse en vehículo, también es importante evitar detenerse innecesariamente en lugares solitarios y verificar que el entorno sea seguro antes de descender.

Para especialistas en seguridad y organismos de control, uno de los principales riesgos es confundir una disminución de determinados hechos delictivos o una mayor presencia policial con la desaparición del peligro.

“Un sector puede parecer tranquilo durante varias semanas, pero eso no significa que esté libre de robos o asaltos. La delincuencia puede desplazarse, cambiar sus horarios y aprovechar nuevos patrones de comportamiento”, comentó Roberto Martínez, experto en seguridad. (I)

Deja una respuesta