La dimensión del riesgo político

En los países con alta probabilidad que las inversiones sean expropiadas, las políticas tributarias cambien de un rato a otro, los negocios sean objeto de extorsiones por el crimen organizado, los costos de producción se incrementen por la aplicación de exagerados beneficios laborales e inesperadas medidas de corte progresista, el riesgo político es mayor que en aquellos lugares donde se respeta la propiedad privada de las inversiones, los negocios operan con reglas claras y estables y no están expuestos al crimen organizado ni a la corrupción. Cuando el riesgo político se logra medir en un precio, al menos el que lo va a correr ya sabe cuánto cuesta y, al final, decidirá si lo asume a o no. Lo grave aparece cuando el riesgo político ni siquiera puede ser cuantificado dentro de un precio.
En algunos estados e, inclusive, ciudades de los Estados Unidos, el riesgo político está tan presente como en países y ciudades latinoamericanas. Los fundadores de ese inmenso país creyeron que el federalismo sería la barrera para que los problemas de un estado no contagien a otros. Se espera que esa barrera impida que los altos riesgos de hacer negocios en California y en sus ciudades se diseminen fuera de ellos. En California se ha aprobado una cascada de impuestos al patrimonio y a la riqueza y a las nuevas propiedades e, inclusive, se ha llegado a establecer reparaciones por el pasado de esclavitud. En el ámbito regulatorio, se ha interferido en uniones de negocios como la de Paramount y Warner Bros. Con tantos impuestos y regulaciones no sólo muchos negocios han abandonado California, entre ellos, Tesla, Oracle, Chevron, sino personas trabajadoras. De este modo, la población ha disminuido. Respetados analistas han llegado a preguntarse qué ocurriría si California llega a convertirse en un estado fallido, que restringe las libertades para crear riqueza y no puede ocuparse del orden público y de la eficiente provisión de servicios.
Es interesante lo ocurrido en Venezuela con la intervención de Estados Unidos para la explotación petrolera. En medio de un riesgo político alto, en algunos casos dificil de cuantificar, Chevron y otras empresas estadounidenses y europeas invertirán en aumentar la explotación petrolera. Poco ha importado que la Constitución prohiba la operación petrolera reciente. Por su parte, la visita del Secretario Rubio a Ecuador ha traído un mensaje positivo para que nuestro país sea considerado espacio confiable para hacer negocios. (O)
