Piden seguridad por presencia de libadores y riesgo de robos

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La tranquilidad de los moradores del pasaje Tíopullo y la avenida 12 de Noviembre se ha visto alterada por una situación que, según los habitantes del sector, se mantiene desde hace tiempo: la presencia constante de personas que llegan al lugar para consumir bebidas alcohólicas, especialmente en el pasaje que conecta con un graderío que desemboca hacia la avenida Los Andes.

De acuerdo con los vecinos, el problema comienza desde horas de la mañana y puede prolongarse hasta la noche. El espacio público se ha convertido, según denuncian, en un punto recurrente de concentración de libadores, generando preocupación entre quienes viven y transitan por la zona.

“Los vecinos todo los días deben baldear el lugar, ya que en la noche y madrugada llegan desconocidos para hacer sus necesidades y pernoctar en el graderío”, dijo Mirian Vaca. Moradora.

Los vecinos aseguran que han intentado, en varias ocasiones, pedir a estas personas que abandonen el lugar. Sin embargo, sus esfuerzos no han dado resultados y, después de algún tiempo, los grupos regresan al mismo sitio.

La situación genera mayor preocupación durante las noches y los fines de semana, cuando la presencia de personas consumiendo alcohol se incrementa y los vecinos manifiestan sentirse más expuestos. Los ayudantes de buses, presuntamente serían los que venden el licor artesanal desde un dólar.

A este problema se suma otra preocupación: la seguridad de los negocios y locales comerciales ubicados principalmente en la avenida 12 de Noviembre.

“El sector mantiene una importante actividad comercial y durante el día existe movimiento de comerciantes, trabajadores, clientes y transeúntes. Sin embargo, cuando llega la noche, los propietarios de algunos establecimientos aseguran que deben extremar las precauciones ante la presencia de personas sospechosas”, explicó Moralva Parra. Vecina.

Los moradores señalan que se han observado individuos que se acercan a los locales e intentan manipular o abrir candados, aparentemente con la intención de ingresar y sustraer objetos o mercadería.

Esta situación ha generado temor entre comerciantes y residentes, quienes consideran necesaria una mayor presencia policial, especialmente durante las horas de la noche y los fines de semana. (I)

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