Regreso a las aulas 

Columnistas, Opinión

Septiembre marca el regreso a las aulas y, con él, vuelven las rutinas, los horarios y las responsabilidades escolares. Sin embargo, cada niño y adolescente vive este momento de una manera diferente. Mientras para algunos significa reencontrarse con sus amigos y retomar actividades que disfrutan, para otros puede traer nervios, preocupación o dificultad para adaptarse nuevamente. 

Como adultos, muchas veces nos enfocamos en tener listos los uniformes, los útiles y todo lo necesario para el nuevo año escolar, pero podemos dejar de lado algo fundamental: preguntarnos cómo se sienten nuestros hijos ante este regreso. Los primeros días pueden venir acompañados de cansancio, cambios en el estado de ánimo o cierta dificultad para organizarse. Esto puede ser parte del proceso de adaptación. 

Lo importante es acompañarlos y observar cómo van evolucionando con el paso de las semanas. Hablar con ellos también puede marcar una diferencia. Más allá del tradicional ¿cómo te fue en clases?, podemos interesarnos por aquello que vivieron durante el día: qué les gustó, qué les preocupa, qué les costó o si hubo algo que quisieran contar. 

Escuchar con atención, sin juzgar ni restar importancia a lo que sienten, les permite saber que pueden acudir a nosotros cuando algo no está bien. También debemos estar atentos cuando ciertos cambios permanecen: aislamiento, tristeza frecuente, dificultades para dormir, rechazo constante a ir a clases o una disminución importante en el rendimiento escolar. 

El regreso a clases no se trata solamente de cumplir con tareas y obtener buenas calificaciones. También es una oportunidad para acompañar a nuestros hijos, ayudarles a reconocer sus emociones y enseñarles que pedir ayuda cuando la necesitan también es parte de crecer. Porque volver a las aulas es importante, pero hacerlo sintiéndose escuchados y acompañados lo es aún más. (O)

Mg. Psc. Cl. Centro de Psicología y Consciencia “Del Caos a la Magia”. (O)

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