No tiene nombre

Columnistas, Opinión

Se acaba de celebrar en China la segunda edición de los World Humanoid Robot Games 2026 (los Juegos Mundiales 2026 de robots humanoides) que tienen como propósito poner a prueba robots humanoides en algo parecido a unos Juegos Olímpicos en varias disciplinas deportivas como atletismo, fútbol, gimnasia, levantamiento de pesas, artes marciales, tenis de mesa y también en tareas como reproducir trabajos y situaciones reales en fábricas, hoteles, restaurantes, logística, hospitales, emergencias, hogares, oficinas, y otras. Fueron 51 pruebas en total.

Tratar de adjetivar en una sola palabra la magnificencia del avance tecnológico que se vio en estas competencias resulta difícil, incluso si pretendiésemos compelirlas en términos como: impresionante, brutal, abrumador, todo eso queda corto. Simplemente, no tiene nombre.

Y no es exageración. Durante la competencia, las mejoras en desarrollo tecnológico fueron abismal y deslumbrantemente notorias con respecto al año anterior. Y aunque, claro, aún queda mucho camino por recorrer, esta vez se rompieron varios récords humanos -sobre todo en velocidad-; y hoy, la combinación entre habilidad motriz con IA está a un paso de borrar la ya tenue línea que separa fantasía y realidad, exactamente como en el clásico de ciencia ficción ‘Yo robot’ de Isaac Asimov.

Ahora si, como he dicho, no hay palabras para calificar tal nivel de eficiencia tecnológica, mucho menos las hay para la estupidez humana que al parecer también ha crecido a escalas inimaginables.

He anotado en otras entregas varias de ellas, pero, en esta oportunidad quiero que por favor me indique usted, estimado lector, qué nombre le damos al apoyo que da un grupo de feministas a Lindsay Clancy, una madre desquiciada que en el 2023 mató a sus propios hijos de 5 y 3 años y a un tercero de apenas 8 meses asfixiándolos uno por uno con una liga para ejercitarse. La fiscalía dice que habría demorado aproximadamente cuatro minutos en cada uno. ¿Se le ocurrió ya alguno?

Está claro que la madre no estuvo en sus cabales el momento del triple asesinato (¿qué asesino lo está?) Sus abogados sostienen que tuvo psicosis postparto, lo cual, dada la firme intención, calculada planificación y espantosa sangre fría, es totalmente discutible, pero aún así, que un grupo de trastornadas mentales (que cada día va en aumento) la apoyen, la aplaudan, se sientan representadas y hasta orgullosas por lo que hizo, realmente no tiene nombre.

Una cosa es defender una postura ideológica -de extrema izquierda- y unos derechos -según ellas, conculcados- y otra totalmente distinta justificar y defender el acto criminal de un triple infanticidio por el solo hecho de que la asesina fue mujer.

Mientras la tecnología de los robots humanoides avanza millones de bits hacia el desarrollo y el progreso, la inteligencia y el sentido común de algunos humanos parecen haber retrocedido a la época de las cavernas enfermando a buena parte de la sociedad con actos y apoyos tan irracionales que no tienen nombre. (O)

mariofernandobarona@gmail.com

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