Tradición de las Octavas de Corpus Christi

Las Octavas de Corpus Christi constituyen una de las celebraciones religiosas más importantes de la tradición católica. Su origen se remonta a la institución de la solemnidad del Corpus Christi, dedicada a honrar la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.
La celebración nació en el siglo XIII y posteriormente se extendió por distintos países, convirtiéndose en una expresión de fe que, con el paso de los siglos, incorporó manifestaciones culturales propias de cada pueblo.
La fiesta del Corpus Christi tiene como elemento central la Eucaristía y la procesión con el Santísimo Sacramento, mediante la cual los fieles expresan públicamente su fe. En diferentes comunidades, esta celebración adquirió características particulares, integrando música, danzas, vestimenta tradicional, gastronomía y otras expresiones populares que acompañan los actos religiosos.
En Ecuador, el Corpus Christi adquirió especial importancia durante la época colonial y se mezcló con diversas tradiciones culturales de los pueblos andinos. De esta manera surgieron manifestaciones como los danzantes, considerados uno de los principales símbolos de estas festividades. Sus coloridos trajes, máscaras, adornos, música y coreografías forman parte de una tradición que representa la identidad de las comunidades y que se ha transmitido de generación en generación.
El danzante, además de su valor artístico, tiene una estrecha relación con la espiritualidad popular. Su participación en las celebraciones constituye una forma de rendir homenaje y agradecer a Dios, mientras que la música, la vestimenta y las danzas permiten mantener vivas las raíces culturales. Por ello, las fiestas de Corpus Christi se han convertido en espacios donde la dimensión religiosa y la identidad comunitaria se encuentran.
En varias localidades de Tungurahua, estas celebraciones mantienen una presencia significativa y son esperadas cada año por sus habitantes. Las Octavas representan también una oportunidad para reunir a familias, priostes, danzantes, músicos y organizaciones comunitarias en torno a una tradición que fortalece el sentido de pertenencia y contribuye a preservar el patrimonio cultural.
En la parroquia Augusto N. Martínez, en Ambato, esta tradición tiene una historia de 73 años, pues las Octavas de Corpus Christi se celebran desde 1953. A lo largo de este tiempo, la festividad se ha consolidado como una de las principales expresiones religiosas y culturales de la parroquia, con la participación de generaciones de familias que han contribuido a mantenerla vigente.
El prioste Lenin Salazar informó que la celebración de este año busca precisamente fortalecer esta tradición y mantener vivo el legado cultural de la parroquia. Entre los actos principales se encuentra el encuentro “El Danzante de Oro”, que reunirá a diferentes agrupaciones tradicionales, además de las actividades religiosas que marcarán la Fiesta Mayor.
Las actividades comenzarán el miércoles 12 de agosto, a las 19:00 horas, con la convivencia de alcaldes, danzantes y feligreses, en el salón de uso múltiple. El jueves 13 de agosto, a las 19:00 horas, se realizará la Misa de Vísperas de Fiesta y bendición de bastones y sombreros, en la iglesia parroquial.
El sábado 15 de agosto, desde las 16:00 horas, se desarrollará el Festival de Canes, con un show de canes amaestrados y una feria tecnológica, en el Complejo Deportivo Parroquial. A las 18:00 horas se cumplirá el encuentro cultural “El Danzante de Oro”, con la participación de grupos tradicionales.
La jornada central será el domingo 16 de agosto, cuando se cumplirá la Fiesta Mayor. La programación contempla el recibimiento de la banda de músicos, a las 09:00 horas; la procesión por las calles de la parroquia, a las 10:00 horas; y la Misa de Fiesta, a las 11:00 horas.
Posteriormente habrá presentación de grupos folclóricos, salida de los danzantes, sorteo gratuito, entrega de premios, reparto del tradicional champús y baile con banda. Las actividades concluirán a las 19:00 horas.
El prioste Lenin Salazar extendió la invitación a la ciudadanía para participar en estas jornadas y acompañar a la comunidad de Augusto N. Martínez en una celebración que, más allá de su carácter religioso, representa la oportunidad de preservar la memoria, las tradiciones y la identidad cultural de la parroquia. (I)
