Un par de asuntos

Columnistas, Opinión

  1. Tungurahua vuelve a respirar aires de señorío y respetabilidad con la designación del ambateño Gonzalo Callejas Herdoíza como nuevo gobernador de la provincia.

Conozco la calidad humana de su familia, particularmente de su padre el Lcdo. Gonzalo Callejas Chiriboga, con quien tuve el privilegio de compartir papeleta como candidato a la diputación del entonces Congreso Nacional en el año 2006, y que fue también, entre varias otras dignidades, gobernador de Tungurahua entre 1988 y 1990.

Una larga y destacada trayectoria en la gestión pública y privada de padre e hijo le han demostrado a la ciudad y provincia que allende su sangre, los dos cuentan con inquebrantables valores de honestidad, ejecutividad y valentía.

Por todo eso, expreso a voz en cuello mi enhorabuena porque la provincia finalmente retorna a buenas manos.

  • En el plano internacional, es extraordinariamente ejemplar la propuesta del presidente Javier Milei de Argentina de poner a discusión en su país el llamado “grillete fiscal” que consiste en suspender de manera indefinida los salarios de las máximas autoridades políticas (presidente, vicepresidente, ministros, secretarios, subsecretarios, diputados y senadores) mientras dure una crisis financiera o mientras se esté gastando más de lo que ingresa al erario nacional.

La idea es que se restrinja toda posibilidad populista, simplista y engañosa de usar los ya consabidos mecanismos insensatos de gobiernos irresponsables como la devaluación, el endeudamiento o el incremento de impuestos que al final del día terminan pagando los ciudadanos vía inflación, y que a la vez, se obligue al gobierno de turno a corregir esa crisis financiera de la única forma sensata, racional y técnica que existe como es deteniendo el gasto público excesivo. Mientras la balanza económica no refleje números positivos, esas autoridades no podrán cobrar un centavo de sus haberes.

Más allá de si termina o no cuajando, esta propuesta ya es per se histórica y de una trascendencia capital sin parangón para todos los pueblos y naciones. Si entrase en vigencia (lo cual, por desgracia, es bastante improbable porque hiere de muerte los intereses de políticos corruptos) se acabaría el dinero fácil para los gobiernos demagógicos y consecuentemente, se terminaría también la precarización y los pésimos niveles de vida a los que nos tienen acostumbrados, por lo general, los regímenes de izquierda en el mundo.

Lo sé, no es ni será la quintaesencia del más preclaro ejercicio macroeconómico que podamos imaginar, pero indiscutiblemente esta simple y muy eficaz iniciativa frenaría de raíz los rastreros intereses de una clase política inepta y ladrona que busca llegar al poder precisamente para poner en marcha esas estrategias de empobrecimiento masivo.

Ojalá, como esta, sigan aflorando más ideas (estas sí, verdaderamente revolucionarias), pero sobre todo, ojalá puedan llegar a implementarse porque ya es hora de una dosis de sensatez, buen juicio y responsabilidad en el manejo de la cosa pública en todas las naciones. (O)

mariofernandobarona@gmail.com

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