Ciudadelas nacieron de la reconstrucción

El sector Ingahurco constituye una de las huellas más visibles del proceso de reconstrucción y transformación urbana que experimentó Ambato después del terremoto del 5 de agosto de 1949, comentó el arquitecto Moisés Pazmiño.
Frente a esta realidad, la ciudad no solo tuvo que reconstruir sus edificaciones, sino también replantear su estructura territorial. En este proceso se elaboró un Plan Regulador, que organizó el crecimiento urbano en diferentes zonas. Ingahurco fue incorporado al Distrito Norte y se convirtió en uno de los espacios destinados a la expansión de la nueva Ambato.
La planificación del sector tuvo además un componente social. Se proyectó la construcción de viviendas económicas, tanto individuales como colectivas, destinadas principalmente a familias damnificadas por el terremoto y a trabajadores. El proyecto contemplaba aproximadamente 600 familias, dando paso a una nueva forma de ocupación del territorio.
La concepción urbanística también recibió influencia de modelos estadounidenses. En este proceso tuvo participación el arquitecto Sixto Durán-Ballén, entonces ministro de Obras Públicas, cuya formación en arquitectura en Washington permitió incorporar criterios de planificación y vivienda que buscaban una ciudad más ordenada y moderna.

La ubicación geográfica de Ingahurco fue estratégica. El sector se vinculó con la estación del ferrocarril y las áreas industriales, por lo que su estructura vial debía facilitar la movilidad de personas, vehículos y transporte pesado.
Uno de los cambios fundamentales fue el traslado de la línea y la estación del Ferrocarril desde el centro hacia Ingahurco, consolidando al sector como un punto estratégico dentro de la nueva estructura urbana.
La planificación, sin embargo, no quedó concluida con la reconstrucción inicial. Los archivos municipales registran reformas relacionadas con la urbanización y el Plan Regulador de Ingahurco en 1969, 1970, 1971, 1990 y 2004.(I)
